Yo tenia 19 años. Conducía el auto de mi padre. El me había mandado al centro de la ciudad a comprar unos repuestos y por estar sintonizando la radio, me distraje y choque un auto BMW a muy poca velocidad. Era un maldito auto rojo, con los vidrios polarizados. Me sentía muy mal, ya que había roto las luces traseras del lado derecho y sabia que los repuestos costaban mucho dinero. Mi padre me mataría, además no tenia seguro. Lo peor o lo mejor fue que a mi auto no le paso nada. Baje del auto y fui a conversar con el dueño. Lentamente se bajo el vidrio polarizado, y tras de él apareció una mujer (como de 40) bastante atractiva. Habíamos detenido el transito, y ella me dijo; yo vivo cerca de acá, sígueme para que arreglemos el problema. La mujer vivía en la zona mas adinerada de la ciudad, no eran casas, eran mansiones. Se detuvo frente a una gran entrada, la reja electrica se abrio y entramos. Cuando ella se bajo de su auto, me di cuenta que tenia un cuerpo muy bien cuidado, seguro que hacia mucho deporte, ya que se veia muy firme piernas y trasero. Tenia una brusa semitransparente, que dejaba ver sus sostenes, mostrando la bondad de sus pechos y vestia una falda de cuero negra. Sus largas piernas estaban cubiertas por unas medias como de seda, de color negro. Tenia abundante cabello rubio que peinaba de forma sofisticada. Era la tipica mujer adinerada. Ojos verdes, nariz respingada y unos labios carnosos muy sensuales. Miro la parte de atrás de su auto y puso cara de molestia. Entremos a la casa me dijo.Yo la segui con cara de arrepentido. Tomo el teléfono y llamo a su mecánico. Luego de hablar con el, y explicar los daños, me dijo; –tendras que pagar como minimo 200 dolares por el arreglo. Mierda!!! Fue la palabra que salio de mi boca. Con voz sarcastica dijo : ¿no tienes dinero? ¿no? . Es que como yo no trabajo.( le dije) ….llamare a mi padre y le contare lo sucedido. Estaba marcando el numero de mi casa, cuando ella dijo: espera, busquemos otra solución para que no molestes a tu padre. Dijo: ……mira, yo atrás tengo una piscina, si te pago 20 dolares por limpiarla, tendrás que venir 2 veces por semana y cuando pagues tu deuda todo quedara arreglado. Te parece? –claro respondi. Entonces te espero mañana a las 10:00. Cual es su nombre señora? Dime Alicia. En casa no conté nada de lo sucedido, y culpe al trafico de mi demora. A las 10 estaba frente a su casa. Toque el timbre, la camara de la entrada me enfoco y me abrieron el porton. Frente a la puerta estaba Alicia. Ven, te mostrate donde están las herramientas. Me mostró como debía limpiar la piscina y me dijo; bueno, cuando termines me avisas. Me puse un short y a torso desnudo empece a trabajar. Eran cerca de las 12 cuando termine. Entre en la casa y busque a Alicia. Grite ; hola!! Ella dijo;– ya bajo. Bajo en bata y salio a la alberca. Muy bien dijo. Buen trabajo. ¿no te quieres dar un chapuzon en la piscina? Y diciendo esto se solto la bata. Su cuerpo era fantastico, tenia un traje de baño de una pieza. Me quede extasiado con ella, y noto que mi bulto iba creciendo de tamaño. Tenia un culo casi magico, su traje baño se perdia entre sus dos doradas nalgas, por delante se notaba como le apretaba el traje, ya que sus enduduras vaginales se dibujaban por completo. Estaba seguro que se había operado las costillas flotantes, ya que tenia una cintura de adolescente. Sus pechos erectos tenian un excelente tamaño, y los coronaban sus duros pezones. Metete al agua!!me dijo. Sin dudarlo me tire al agua. ¿Su esposo no se ira a enojar? No, mi esposo fallecio hace bastantes años atrás. —Lo siento.(le dije) No te preocupes, era un cabron. Salio del agua y me dijo; te veo el lunes. Ok. Hasta pasado mañana. Al lunes siguiente entre a la casa y tuve una visión mágica. Habia una chica en el jardin, que vestia un vestido blanco. Tenia más de 25 años. Su cuerpo era maravilloso, rubia, de pechos normales pero firmes, de cintura delgada y de sonrisa encantadora. Era una mujer hecha y derecha. ¿tu eres el que no sabe manejar?( pregunto ella) -Si, respondi. Vengo a limpiar la piscina. Adelante, cuando termines avisame, mira que tomare un baño. Ok le dije. Una ves terminada la faena luego de dos horas de trabajo, avise que habia terminado. La chica bajo en bata, y se recosto en una reposera frente a la piscina. Mi sorpresa fue ver que al sacarse su bata quedo completamente desnuda. Mi erección fue casi inmediata. En eso Alicia me llamo desde la casa. Mirando mi bulto me dijo; veo que conociste a Isabel, mi hija. Yo estaba bastante ruborizado, y no podía disimular mi erección. Ella se paro frente a mi, y cogiendome el paquete dijo; hace tiempo que no como carne fresca. Sacate el short, y sígueme. ¿qué? Que te saques el short, o acaso no eres hombre?Quede desnudo con mi pene erecto, la segui hasta la cocina. Abrio la heladera y saco un pote con helado. Recuestate en la mesa .-Me recoste y quede cual paciente espera revisión medica. Saco una cuchara y coloco en mi pene tres montones de halado, escondiendo mi órgano. El frío del helado me hizo ponerme más caliente. Abrio la alacena y saco una botella de salsa de chocolate, el que vacío sobre el helado, llenando mi entrepierna con el. Por último saco una cereza y la puso sobre mi glande. Ya! dijo. Estas listo. Se sento y coloco una servilleta en su cuello. Y empezó a comer el helado. Su lengua estaba tibia, y derretia el frio postre. Saco la cereza y me la dejo sobre los labios. Sin previo aviso, comenzo a engullir mi pene. Tomo con sus manos mi miembro y con su boca tragaba mi glande. El helado ya habia desaparecido, y ella se saboreaba de lo lindo. Mmmm…. delicioso…… En eso entro Isabel a la cocina; (y de forma sarcastica dijo) estas comiendo sola? Y como si me pene fuera plato del día, se unío a su madre. Ella estaba completamente desnuda. Espera, ponle más helado dijo Alicia, y comenzo todo de nuevo. Isabel se prendio a mi pene con mucha decisión, mientras Alicia me deboraba los testiculos. Con mucho asombro pude ver como alicia se metia los dos testiculos en la boca, revolviendolos con su lengua. Isabel tenia unos labios muy sensuales, y con su lengua rodeaba cada centimetro de mi glande. Sus grandes ojos celestes me miraban mientras mi pene se perdia en su garganta. Parecia muy descontrolada y aceleraba su succión mientras apretaba con sus dientes mi pene. Sus pechos me rozaban las piernas y mis manos recorrian todo lo que pudieran alcanzar. Mi pene no aguantaba mas y lleno de semen la boca de Isabel. Alicia le dijo que ella tambien queria un poco, así que las dos limpiaron mi pene dejandolo brilloso. Ya!! dijo Isabel, quiero mi postre. Y recostandose en la mesa, cogio miel en un dedo y lo introdujo en su ano. Comete todo! Y saca la miel con tu lengua, me ordeno. Allí estaba yo comiendole el culo a esta belleza, mientras su madre nos miraba sentada frente a la mesa. Alicia seguia completamente vestida, y se limpiaba los labios con la servilleta de manera muy educada. Isabel cogio mas miel y repitio el proceso, incluyendo ahora su vagina. Disfrutaba muchisimo con mi lengua en sus interiores. Volvio a untarce por lo menos 3 veces mas, hasta que mi pene estaba nuevamente erecto. Ya!! dijo Alicia, meteselo por el culo. Isabel se puso en cuatro. Alicia le unto aceite en el ano y me agarro el pene, dirigiendolo al orificio de su hija, y empezo a meter mi miembro poco a poco. -Eso!!…. decía ella, que entre todo. Isabel tenia un dominio increible de su ano, lo apretaba y soltaba a placer, haciendome gozar como nunca, tenia una espalda hermosa, con su piel muy suave, sus nalgas eran un paraiso. Su madre dirigia el ritmo, profundidad y velocidad de la penetración, (parecia que solo necesitaran de mi, mi pene.) Voy llegar avise, y Alicia dijo echaselo todo adentro, le clave mi miembro hasta el final y eyacule, Alicia me retiro y me dijo que me sentara, allí sentado contemple atónito lo que venia. Alicia abrazo el culo de su hija, puso sus labios en el ano, y succiono hasta sacar todo el semen que tenia adentro. Su hija gemia de placer. Entonces se levantaron y Alicia le dio un beso, llenando la boca de isabel con mi semen. El que ella trago lentamente. Luego se besaron apasionadamente un rato largo. Mientras yo, desnudo miraba sentado desde un rincon. Tiendete en la mesa, dijo Alicia a su hija, mientras sacaba unos guantes de ule de un cajon. Isabel se tendio, y se abrio de piernas, igual como si la fuera a examinar un ginecologo. Alicia saco un tarro que tenia con un aceite, metio la manos (enguantadas) y se las froto. Comenzo por frotar por encima de la vagina de su hija, de forma muy rapida, mientras isabel se pellizcaba los pezones. En pocos minutos el sexo de su hija habia aflorado al maximo, pudiendo distinguirse con facilidad los labios vaginales y su clitoris. Isabel se retorcia como poseida. Fue entonces cuando Alicia me dijo; En ese cajon, hay unas esposas. Traemelas. Yo abri el mueble y estaba lleno de aparatos raros, tome 4 esposas y se las lleve a Alicia. Amarra las manos de Isabel a las patas de la mesa (dijo en tono de orden). Lo hice rapidamente. Ahora sientate y mira, me dijo. Luego, ella amarro las piernas de Isabel, quedando cual mesa de tortura. Alicia abrio otro cajon y saco un taladro ( yo pense. ¿qué diablos va a hacer?) Isabel al ver esto dijo; no mama, por favor No. Has sido mala chica y deberas pagar tus pecados. De un closet saco un pequeño maletin, y en el habia una cantidad bastante considerable de penes plasticos. Tomo el mas grande (muy exagerado de 30cm x 5 de ancho) y lo conecto al taladro. Lo unto en el frasco de aceite y lo hizo girar, como un dentista que te va a taladrar una muela. Tranquila le dijo, esto me dolera más a mi que a ti. Y diciendo esto, le empezó a meter lentamente el pene plastico por la vagina. Se lo metio como 20 cm, y le dijo; Prepárate!. Activo el taladro, redujo la velocidad al minimo, y el pene empezo a girar dento de la vagina. Lo metia y sacaba girando. Isabel gritaba, pero no pedia que se detuviera, al contrario, sus movimientos pelvicos delataban que gozaba como una puta. Con este juguete estuvo cerca de 15 minutos. Mi erección se notaba bastante. Alicia le decia que guardara silencio, que ya habia terminado. Entonces se detuvo y desarmo el aparato, guadando el pene y el taladro. Despues comenzó por meterte dos dedos en la vagina de Isabel, y cada cierto tiempo incluia uno más, hasta que empezó por meter la mano completa pero estirada. En ese minuto mi pene estaba nuevamente parado. Isabel gemia ¿dolor o placer?¿no lo se?, Entonces Alicia empuñando su mano, empezo a entrar poco a poco en la vagina. El rostro de alicia dejaba de manifiesto su sadismo, hasta que la mano desaparecio por completo en el interior de Isabel. Por su vagina podian entrar 2 penes normales, ya que habian quedado sus labios muy estirados. mientras Isabel emitia ciertos gemidos. Del cajon de las esposas, Alicia saco una bola de pool, la cual metio en el frasco de aceite, y diciendo; “Bola 4 en la buchaca del centro” le metio la bola dentro de su hija, perdiendose en su interior . Con sus dos manos habria los labios vaginales de su hija, como si quisiera romperla o abrirla de par en par. Luego le metio la mano, y cogio la bola dentro de la vagina, y comenzo a sacar su mano. Isabel gritaba. Detente, por favor, no más!! Con la bola en la mano, costaria muchisimo poder sacarla. Pero lentamente iba saliendo, era lo más cercano que habia visto a un parto. La mano (con la bola) habia salido, estirando al maximo la boca de la vagina de isabel. una vez retirada la mano de su madre, Isabel se desmayo y Alicia comenzo a guardar los implementos, se saco los guantes de ule y guardo la bola, mientras Isabel continuaba esposada a la mesa. Alicia se despojo de sus pantalones y ropa interior, y quedo desnuda de la cintura para abajo. Se subio en una silla y coloco su culo sobre la cabeza de su hija, dejando su vagina sobre el rostro de Isabel. Alicia dijo; despierta dormilona!! Y comenzo a orinar en la cara de su hija. Isabel se recupero rapidamente, y bebio del liquido que emanaba de la vagina de su madre. Alicia no tenia ningun bello en su vagina, estaba completamente depilada. Alicia abrio la heladera y saco un helado de forma cilindrica, de unos 15 cm, y comenzo a meterselo a su hija, Debe haber tenido su sexo tan caliente que no tardo en hacerceAgua. Una vez que se derritio todo, bebio del interior de su hija hasta que sacio su sed. Luego se decidio a soltar las esposas que ataban a la mesa a su hija. Isabel se levanto con cierta lentitud, le dio un beso en la mejilla a su madre y se marcho a su cuarto. Yo seguia con una erección, no tan pronunciada, pero erecto. Alicia me dijo; Ven que necesito de ti. Se saco la ropa que le quedaba y nos fuimos desnudos a su habitación. Antes de salir de la cocina, ella cogio un cubo con hielo y el frasco con aceite. Una vez en el segundo piso, entramos en un cuarto. Me dijo que me recostara de espaldas. Mientras me untaba aceite en la punta de mi pene. Flecto sus rodillas, y de espaldas a mi rostro se sento a horcajadas, colocando mi pene en su ano. Tenia un culo maravilloso y unas caderas que me alucinaban. Costo muchisimo que entrara mi pene, y su ano estaba bastante apretado, a diferencia de su hija. Yo estaba cansado, y me sentia muy raro, por haber observado y participado en todos estos ritos sexuales. Tanto tiempo que no sentia un buen garrote en mis entrañas. Dijo ella muy excitada. Un vez que mi pene estaba por completo en su ano, tomo el cubo que tenia hielo y me lo vacio en el cuerpo, llenadome de hielos el pecho, la entrepierna y toda la cama. Ella estaba literalmente montada en mi pene, y con el cambio de temperatura mi pene comenzo a ablandarse. Pero que haces? Le dije. Espera y veras.( respespondio) No paso un minuto y senti las terribles ganas de orinar, ella sabia que despues de eyacular dos veces más el cambio de temperatura, mi orina no podia aguantar. Necesito orinar le dije. Haslo, es lo que quiero respondio. ¿qué????( dije asombrado) Vamos, oriname dentro. Hice todo lo posible por contenerme o tratar de salirme, pero ella me tenia apresado con su cuerpo, y sin nada más que hacer comence a orinar. Hummmmmmmm decia ella. Que delicia sentir tu liquido caliente. Gozaba de una manera insospechada. Ahora sucedió lo que jamas me imagine. Una vez que habia terminado de orinar, ella se tendio de espaldas sobre mi, y me dijo que girara. Quede sobre ella con mi pene metido en su ano. Yo trate de salir, pero mi sorpresa fue muy grande cuando vi que mi pene no podia salir. Al parecer la presion y la falta de aire habian dejado atrapado mi miembro en su ano, y ella lo sabia. Ssiiiii, me siento como una perra, estamos pegados cariño ( me dijo) al tratar de salir me hacia daño y dolía demasiado. Alicia e empezo a acomodarce hasta quedar a lo perrito, y la muy desgraciada avanzaba llevandome con ella. ¿cuánto tiempo durara esto? Le pregunte—-disfruta muchacho, me respondio. Ella cogio un consolador que tenia en el borde de la cama y comenzo a masturbase, se lo metia en la vagina mientras mi pene estaba en su ano. Tocame las tetas, tiralas, apretalas, pellizca mis pezones. Golpeame las nalgas!!! Yo comence a seguir su juego, con mi mano abierta, golpee su suave trasero. -Más fuerte!!!! Más!!! Su piel se tornaba de color rojo producto de los golpes que le di, hasta que luego de 20 minutos en esta posicion, terminaron por agotarme. Estaba apresado por su ano. Era tarde y le dije que mis padres se preocuparian, así que debia buscar la forma de liberarme. ISABEL!!!!!! Ven aca!!! Grito ella. En pocos minutos aparecio en ropa de dormir su hija, diciendo: ¡ya te has quedado pegada! Si, respondio, trae el liberador. Salio del cuarto y llego con un tubo de plastico, del diametro de un lapiz, pero mucho más largo. Sacanos hija por favor. (dijo alicia) Yo estaba como arrodillado, y Alicia estaba a lo perrito. En eso Isabel aceito el ano de su madre, justo entre mi pene y su esfinter, y comenzo a meter el tubo. Por suerte mi ereccion ya no existia, y pudo entrar, aunque muy lento, dentro de su ano. Cuando ya lo metio cerca de 10 cm, por el otro extremo comenzo a salir mi orina, que isabel vacio en el recipiente del hielo. una vez vaciada, pude liberarme sin problemas. Mi pene estaba de un color rojo. Isabel me dio un beso en la mejilla y se retiro, y al salir me pregunto ¿ cual es tu nombre? Fernando, respondi. Mucho gusto fer, nos vemos pronto. Y se marcho. Alicia, bastante agotada, se recosto en la cama, me dio las llaves de su auto y me dijo, bueno, vete a casa y nos vemos mañana. ¿limpiaras la piscina? ¿ o no? Claro le dije. Al llegar a casa le explique a mi padre que se me habia pasado la hora, así que doña Alicia me habia dejado su auto solo hasta mañana. Al otro día llegue a la casa de Alicia y entre. -Hoooola!!! Ya regrese, soy Fernando —- Estamos arriba, dijo Alicia, ven a ver una película que ya va e empezar. Estaban en bata mirando un gran televisor. En eso empieza la grabación y era un video casero, ¿quién actua en esta pelicula?(pregunte) Espera y veras dijo isabel. Cuando apareci yo desnudo sobre una mesa, lleno de helado sobre mi pene, y alicia que se disponia a comerlo. Tenemos circuito de tv en toda la casa, no te parece genial? Isabel se abrio la bata y empezo a tocar su clitoris mientras miraba la grabación. Alicia no tardo en seguirla, y yo, desnividamente abri mi pantalón, saque mi pene y empece a masturbarme tambien.
El Accidente
11 de Marzo de 2009Doña Amparo
11 de Marzo de 2009Doña Adriana, no Contratarla Hubiera sido un Error
11 de Marzo de 2009Honestamente no me gustaba esa sirvienta y se lo hice saber a mi entonces esposa. Fui muy claro y le dije que esa mujer no me gustaba porque tenía una sonrisita muy pícara, además ya le habían dicho a ella que la mujer era de “cascos muy ligeros”, así se le dice en México a las putonas.
Al final, a mi esposa lo que menos le importaron fueron mis súplicas, ella solamente pensaba en quien le hiciera el aseo del hogar y no le importaba la reputación de aquella persona. Y no es que yo me quiera hacer el “santito” simplemente que no me gustaba que en mi hogar y con mis hijos viviera una mujer con mala fama.
Lo que más me sorprendió es que durante las primeras tres semanas esta señora se comportaba muy bien; muy decente y ya hasta me había dado vergüenza de haberla juzgado mal.
Doña Adriana, así se llamaba esa mujer era una señora de 34 años de edad, por aquel tiempo mi esposa tendría 32 y yo 33 años. La verdad es que no era mucho la diferencia en las edades pero ella si se veía mayorcita.
Estaba casada con un campesino de más de cincuenta años y había ido a trabajar a la ciudad para ayudar –decía—a su marido… Más alta que yo y que mi cónyuge, doña Adriana era una mujer blanca de color, pelo cortito como de muchachito y eso sí con muy buenas caderas y muy buenas nalgas, piernas duras y, como les decía, con una sonrisa pícara.
Como yo comía sólo ella siempre se hacía presente y me platicaba de su familia. Jamás me interesaron sus temas pero jamás logré deshacerme de ella y ella insistía en decirme que su marido casi no le hacía caso, que se sentía abandonada, y fue subiendo el tono de la plática cada que me quedaba callado hasta llegar a decir que ya no tenía sexo con su marido y que ella era una mujer muy fogosa.
Con todo y lo candente que resultaba la plática siempre terminaba por fastidiarme, me paraba y me iba a mi cuarto…
Como mi esposa siempre llegaba más tarde esa noche yo llegué muy cansado del trabajo y me llamó la atención que la puerta del cuarto de doña Adriana estaba abierto y con las luces prendidas.
Pensé asomarme para saludarle y decirle buenas noches pero, para mi sorpresa, la sirvienta estaba “profundamente dormida” acostaba sobre la cama con la falda subida y mostrando las piernas y los calzones, en esos momentos sentí que se me subió la sangre, por un lado me molestaba tal atrevimiento pero por otro lado me encontraba super excitado. Mis hijos estaban ya dormidos y con la puerta cerrada y además en cualquier momento llegaba mi mujer.
Sentí miedo pero sabía que aquella mujer lo estaba haciendo intencionalmente. El espectáculo era por demás excitante. La mujer abierta de piernas con unos calzones que apenas le cubrían aquel pelambre impresionante. Me dieron ganas de hacer mil cosas pero con los nervios de punta apenas alcancé a bajarme el cierre del pantalón sacarme la verga que tenía bien parada y ahí mismo masturbarme y me la estuve jalando a la altura de su bello púbico hasta que salió la leche y le salpiqué las piernas y la vagina que apenas si cubría aquel minicalzón.
Luego, tras despertar de la calentura apagué las luces, jalé la puerta y salí corriendo presuroso de ahí. Me dio vergüenza y me puse a pensar que hubieran pasado si mis hijos hubieran abierto la puerta.
Esa noche le hice el sexo a mi mujer desenfrenado, como poco veces se lo hacía, pero con aquella imagen que no podía quitarme de la mente… esas piernotas y aquellos pelos y luego la imagen de mi leche cayéndole sin que dijera nada, sin moverse un solo momento.
A la mañana siguiente ya no pude verla igual. Me había prendido y en mi mente sólo había un solo objetivo: ensartarle toda mi verga y verla gozar. Pero tampoco quería modificar de la noche a la mañana mi comportamiento.
Doña Adriana sabía a que hora llegaba yo a la casa y naturalmente al sentirme llegar montaba todo el teatro. Siempre por “pura casualidad” la encontraba dormida mostrándomelo todo, situación que nunca vio mi esposa porque cuando ella llegaba la puerta ya estaba bien cerraba.
Durante una semana y media yo también aprendí a manejar la situación. No me atrevía a lanzarme sobre ella porque de verdad me daba mucho temor pero, a cambio, ya cerraba discretamente la puerta y le ponía seguro por si acaso llegaban mis hijos, incluso, la tercera vez que la hizo se mostraba boca abajo y llegué al grado de acariciarle de manera muy discreta aquel precioso y enorme culo. Esa vez no me masturbé apenas si la toqué, apenas si la disfruté y salí huyendo del cuarto.
Dos días después por la noche, esperaba verla, y es que ya se me estaba haciendo costumbre pero nada… Resulta que cuando subí las escaleras me di cuenta que mi recámara estaba prendida (luz) así que decidí no hacer ruido y me asomé y ahí estaba doña Adriana hojeando un revista pornográfica que yo tenía oculta en un portafolios que estaba a un costado de la cama.
- Buenas noches doña Adri ¿se le ofrece algo?
La mujer se quedó impávida, no me esperaba tan temprano y entiendo que me había estado esculcando (revisando, husmeando) mis pertenencias porque esa revista la tenía muy bien oculta por mis hijos…
¡Ay don Argel, bu, bu, buenas noches!… estaba aquí haciendo algo de limpieza pero ya me voy a dormir…
No sabía que hacer… dejó la revista en el suelo y salió de inmediato a su recámara, y apenas si alcalzó a decir, “discúlpeme y con permiso”…
Al quedarme sólo alce la revista y vi las escenas que ella estaba viendo: SEXO ORAL… Mujeres rubias mamando vergas descomunales de negros musculosos…
Por principio no sabía que hacer pero luego tomé una decisión:
Toqué la puerta de doña Adriana… Con mucha vergüenza (creo) abrió la puerta, entré a su cuarto y le dije que necesitaba hablar con ella pero al mismo tiempo cerré la puerta del cuarto y le puse el seguro… Ella se sentó en la cama y me dijo que escucharía atenta pero la verdad es que me bajé el cierre del pantalón y le mostré la tremenda verga que traía para ella.
Doña Adriana quedó descontrolada. Me veía a la cara y veía aquella verga bien parada que parecía explotar… No hicieron falta más palabras: me acerque a donde ella y ella tomó mi excitado instrumento y se lo introdujo en la boca… agggg… agggg…. mmmmmmm que cosa tan rica…. Doña Adriana la traía muy atrasada y mamaba con una ansias que apenas si pasados los tres o cuatro minutos me vine en su boca…. Los dos estábamos muy calientes… No le dije nada, la voltié y le hice el sexo de perrito, la coloque de “cuatro” y le estuve bombeando. ¡Cuánto había deseado ese momento! Sentía sus nalgas contra mis piernas y era algo realmente delicioso…
En ese momento doña Adriana terminó por calentarme aún más cuando me dijo:
¡Don Argel, Cójame por el culo, deme por el culo! ¡Por favor!
No me lo pidió dos veces y le hice el “paso de la muerte”… Se lo saqué de la vagina y se lo coloqué en el ojete. La verdad no me importó si le dolería o no… simplemente se lo metí de un solo empujón, suave eso sí, pero de un solo empujón.
El miedo de que nos pillara mi esposa nos hizo terminar rápido, cuando todavía tenemos candela por delante….
Después de esa noche… Entendí que no haber contratado a doña Adriana hubiera sido un gran error… Por fortuna no lo cometí y me la seguí cogiendo durante meses… Fue una amante deliciosa…
Desvirgando Jovencitos
11 de Marzo de 2009Bueno ahora les voy a contar lo que me sucedio hace tiempo, resulta que me encontraba en una platica de cafe entre mujeres donde se habla de todo un poco y de repente una de las señoras que se encontraba ahi, dijo que a ella le gustaba desvirgar a jovenes o sea que le gustaban los jovenes sin ninguna experiencia sexual y ella los iniciaba, el unico requisito que pedia ella es que fueran virgenes.
La idea al principio me dio un poco de risa, pero despues ella dijo que cuando los hombres lo hacen por primera vez son tremendamente dociles y hacen todo lo que tu les digas, y ademas tienen una gran energia paea realizar cualquier actividad sexual, termino la charla de cafe y me fui a mi casa y estuve pensando en lo que esta mujer habia dicho y que me habia dejado tan intrigada.
Pues resulta que junto a mi casa hay un joven, el cual cada vez que paso se me queda viendo fijamente al trasero, pero como tiene todas las formas de un jovencito no le tome en cuenta, pero cada vez que tenia la oportunidad no me quitaba los ojos de enfrente.
Un dia estaba cambiando unos focos de la casa, traia yo un short super chiquito, el cual dejaba ver gran parte de mis nalgas, y de momento al estar en el pasillo afuera de la casa note que el estaba como espantado viendome el trasero, yo descaradamente voltee y le dije que si mi ayudaba sujetando la escalerilla, el como retrasado mental nada mas movio la cabeza diciendome que si, entonces sujeto la escalera y yo empece a subir, de momento gire la vista para verlo y me cuenta que mis nalgas estaban a la altura de su cara y el como hipnotizado, entonces yo alce un poco mas mi trasero, y casi se lo pongo en sus narices y el ni se movia, cuando baje de la escalera con mis nalgas talle el bulto que se le formaba en el pantalon y al darme la vuelta vi que su pantalon estaba mojado por la exctacion que tenia, y le dije que nunca habias visto tan de cerca a una mujer, a lo cual el me repondio que aun no habia tenido nunca sexo en su vida, lo cual me excito y le dije por que no vienes en la noche a tomar un poco de refresco conmigo, el dijo que si.
Eran casi las 9 de la noche, acababa de tomar una ducha y cuando me bañaba y cerraba los ojos veia la imagen que por la tarde habia tenido con ese chico tanto que me empezo a pellizcar mi clitoris y a jalarlo, pero de pronto sono el timbre me puse una bata y sali, era el, entonces le dije pasa, el entro le servi un poco de refresco y nos sentamos en la sala de la casa, yo a proposito al sentarme junto de el deje que la bata se abriera y dejara al descubierto mis piernas, ademas de que hice que la bata tomara un escote grande para que el pudiera verme los senos, de momento le pregunte estas nervioso y el me dijo que si, le dije no estes nervioso al momento que yo le agarraba la pierna, entonces de momento no supe pego un tremendo salto sobre de mi no se que pensaba hacer pero me dejo totalmente sorpendida, entonces con una voz fuerte le dije que se quitara de encima, y el lo hizo no sin antes darme una disculpa que me enternecio.
Le dije te voy a dar otra oportunidad pero tienes que hacer lo que yo te ordene, el dijo que si, me quite la bata y quede completamente desnuda, me sente en el sillo y me abri de piernas y le dije arrodillate y chupame los senos el como un goloso los empezo a chupar me tomaba los senos con sus manos y alternadamente me chupaba uno para pasar despues al otro, entonces tome su cabeza y le empuje hacia abajo e hice que su boca se pusiera al frente de mi rajita, le dije besala y el empezo a besarme empezando por mis labios vaginales, despues de un momento le dije que me pasara la lengua, entonces yo con mis dos dedos separe lo mas que pude mis labios vaginales y el como un perrito chiquito me empezo a lamer toda yo sentia una sensacion riquisima, entonces recobrandome un poco de la excitacion jale mis piernas hacia arriba y le dije que me lamiera mi ano y el sin discutir lo empezo a lamer de una manera brutal, y en ese momento tuve un orgasmo totalmente placentero.
Cuando termine con mi orgasmo le dije ponte de pie y desnudate el lo hizo, y cual seria mi sorpresa de ver que el tamaño de su pene no era proporcional a su cuerpo o sea que para mi era demasiado joven para tener una herramienta de ese tamaño, vi su tranca y vi que esta goteaba liquidos debido a la excitacion que el tenia entonces me puse frente a el y me inque, poniendo esa tranca a la altura de mi cara, entonces solo se le asomaba la punta de la cabeza del pene y tenia una gota de su liquido lubricante en la punto, sin tocarle la tranca acerque mi lengua y recogi esa gota y me la comi, fue algo riquisimo, entonces con mi mano izquierda tome sus testiculos y con la mano derecha tome su tranca, haciendo que toda su piel que la cubria se fuera para atras guiada con mi mano, ya cuando la tenia bien agarrada tanto la tranca como sus testiculos abri mi boca de un solo golpe me empece a tragar ese pene maravillos bombeandolo de una manera rapida, pero no habia pasado a lo sumo unos dos minutos cuando de momento su pene tomo una dureza extraordinaria y empezo a eyacular en mi boca, fue tan tremendo que cuando el empezo me disparo chorros de semen en mi garganta y mi boca, pero no me pude tragar todo escapo por el costado de mis labios y sofocada que me sentia saque su pene de mi boca y siguio disparando chorros de semen, tenia yo semen en mis mejillas en parte de mi pelo y me escurria por el cuello hasta llegar a mis senos, con mi boca y mi lengua deje bien limpia su tranca, dandome cuenta que ya tenia otra ereccion y me dije a mi misma que no la desaprovecharia.
Me acoste en el sofa abriendo mis piernas y lo jale tomandolo del pene hasta que dirigi el pene a la entrada de mi vagina y el empezo a penetrarme de una manera tremendamente fuerte que pareciera que no habia tenido ninguna eyaculacion, y seguimos haciendolo, eyaculo esta vez en mi vagina en posicion de misionero, despues me puse en cuatro y como un perrito en celo me cogio de una manera brutal, despues saque se pene de mi vagina y lo dirigi a mi ano, con el pene frote todo alrededor de mi ano sintiendo una gran sensacion y de momento lo dirigi hacia mi oyito y empece a empujar hasta que me meti su pene, el empezo a moverse muy brucamente, la verdad al principio me dolia mucho, pero despues lo empece a disfrutar, fue algo salvaje, se se vino en mi ano, el ya habia tenido una eyaculacion en cada parte de mi cuerpo en mi boca en mi vagina y ahora en mi ano.
Seguimos gran parte de la noche haciendolo, hicimos 69, lo hice que eyaculara en mis senos, despues en mi espalda y nalgas, y al final me volvi a comer su semen, haciendo cuentas de esa noche creo que el eyaculo unas 7 u 8 veces en mi, y yo a cambio tuve como cinco orgasmos, lo bueno que empezaba el fin de semana por que al otro dia me dolia todo mi cuerpo, pero estab yo realmente satisfecha.
Nunca mas lo volvi a invitar y deje casi de saludarlo creo que perdio mi interes por ya no ser virgen, pero en fin tal vez encuentre a otro al que pueda quitarle la virginida y me divierta bastante con el.
Desnuda en el Ascensor
11 de Marzo de 2009Era una tarde de verano calurosa, muy calurosa. Sin embargo, el cielo estaba de un color gris plomizo que anunciaba tormenta. Cuando cojí el ascensor en la novena planta, no imaginaba lo que me iba a suceder en breve.
Al llegar al quinto piso, las puertas del ascensor se abrieron de golpe. Entró mi vecina como una bala. Entre jadeos, me saludó y miró su reloj; parecía que llegaba tarde. Acto seguido se puso a rebuscar en su bolso; parecía muy nerviosa.
Ella mide, aproximadamente, 1.70m y rondará los 40 años. Es delgada, con un buen par de tetas tremendamente firmes, un culo muy bien contorneado y una cinturita que invita a la locura. Su pelo es rizado y de un color castaño claro, casi rubio. Sus ojos son de color verde y tiene unos labios que cualquiera desearía tener al rededor de su pene o de cualquier parte del cuerpo. Esa tarde, vestía un vestido de verano color verde limón con muchas florecitas de color rojo y amarillo. Era de tirantes y noté que no llevaba sujetador. Lo cierto es que yo había pensado más de una vez en esta tía…y, a partir de ese día, iba a recordarla hasta la perpetuidad.
El caso es que, mientras el ascensor bajaba, vi, con asombro, que su vestido se iba levantando. Ni lenta ni rápidamente, pero de una forma constante. ¡Se le había quedado enganchado con la puerta del ascensor de la quinta planta! Cuando ella se dió cuenta, el vestido empezaba a dejarle las tetas a mi vista. Ella comenzó a chillar y a revolverse contra ese desnudo involuntario, tratando de sujetar lo que quedaba de su ropa; pero ya era demasiado tarde. Lo que fue realmente maravilloso es que ella no llevaba ropa interior. Así, pude ver, en primer lugar, su chochito muy bien afeitado y, después, cuando trataba de coger su ropa, ese precioso culo que tantas veces había ansiado.
En esos momentos, la suerte quiso entregarme a esta mujer, pues, justo cuando el vestido desaparecía por el techo del ascensor, un tremendo golpe sacudió mis oídos y, acto seguido, el ascensor se detuvo con la luz de emergencia; había caído un rayo y la electricidad se había ido. Estaba encerrado en un ascensor con una mujer preciosa y desnuda.
Ella se giró y, al darse cunta de la situación en la que se encontraba, volvió a gritar y, tratando de taparse las voluptuosas tetas con una mano mintras que, con la otra, se cubría, relativamente, su entrepierna a la vez que trataba de coger el bolso que le había caído, me chilló para que me girase. Yo hice lo que me dijo, sin embargo, de nada sirvió: el ascensor estaba recubierto de espejos (incluso en el techo y el suelo; ¡qué morbo!). Así, cuando ella se dió cuenta, se puso a llorar como una Magdalena.
Yo me giré y le dije:
-¿Pero, a dónde coño ibas sin bragas, vecina?
Ella, sollozando, me dijo:
- ¡No sé! Muchas veces voy sin ellas porque me excita pensar que alguien pudiera espiar por debajo de mi falda.- Obviamente, no se había parado a pensar en lo que decía (supongo que por los nervios); ya que me estaba confesando una de sus fantasías.
-¡Bueno! Entonces, si yo te veo te gustará, ¿no?
Ella aumentó su llanto y trató de taparse más. Entonces, comencé a desnudarme mientras le decía que, así, estaríamos igual.
Cuando me hube quitado la ropa, ella miró directamente a mi rabo que, para ese entonces, ya estaba más que duro. Así, me acerqué a ella y, sujetándole la cabeza con mis manos, la miré a los ojos y empecé a besarla metiéndole la lengua hasta el fondo de su boca. Ella, al principio, se retiró un poco, pero yo no cedí y, entonces, ella se relajó más.
Acto seguido, comencé a lamerle el cuello junto con sus orejas, después de conseguir, no sólo que se tranquilizara, sino que jadeara de placer, comencé a chuparle esas tetazas que parecían no tener fin. Mientras se las chupaba, mis manos sujetaron su culo con fuerza empujándola hacia mí. Tras haberle sobado bien las tetas, puse mis manos bien en su culo y, como un poseso, la levanté a pulso de forma que sus piernas se apoyaron sobre mis hombros y, así, su coño quedó frente a mi cara. De un lenguetazo, le separé los labios de su coño y se la introduje dentro. Mientras mi lengua inspeccionaba su agujerito, mi labio superior tocaba, sin parar, su clítoris y, en conjunto, mi boca succionaba de una foma constante para sacarle todo su jugo.
Ella comenzó a jadear. Puso sus manos en mi cabeza y la apretaba contra su chocho (no debía temer, pues no pretendía alejarme). Cruzó sus piernas al rdedor de mi cuello y su espalda quedó apoyada contra el espejo del ascensor. Sus gemidos se transformaron en gritos de pasión. Entonces, de una forma muy habilidosa la bajé y le endosé mi polla en su boca. Comenzó a chupar como una desesperada. Yo sacaba y metía mi polla a un ritmo firme y seco. Entonces, yo ya no pude más; deseaba follarme a mi vecina como a nadie en el mundo. La levanté, la giré, ella bajó su espalda y me ofreció aquel culo precioso. Metí tres dedos en su raja y los saqué mojados por completo. Entonces, se la hinqué por el coño hasta el fondo. Ella dejó ir un gemido tremendo; tuve que hacer grandes esfuerzos para no correrme. Así, empezamos a follar, al principio a un ritmo lento, pero poco después, mis caderas se movían tras de ella a una velocidad increíble mientras que ella, apoyando sus manos contra uno de los espejos, separaba, cada vez más, sus piernas. Entonces, me dijo:
-¡Fóllame el culo! ¡FÓLLAME EL CULO , AHORA!
Yo, para no defraudarla, escupí en su ojete y, después, sobre mi rabo (que estaba a punto de explotar). Entonces, comencé a metérsela por el culo, tal y como ella me había pedido. Su ojete se fue dilatando a medida que mi glande comenzaba a entrar por él. Sorprendentemente, no me costaba entrar demasiado por aquel culo precioso.
-¡Vaya, parece que ya te han dado por el culo!, ¿no?- Dije yo totalmente convencido.
-¡No exactamente!-comentó ella entre jadeos.- Es que uso un vibrador muy a menudo por ahí.
Yo casi me corrí al oír eso. Sin embargo, pude aguantar y, entonces, hice fuerza para metérsela hasta que mis huevos tocaran su precioso coño. La sensación fue tremenda. Su ojete estaba muy caliente y apretaba mi polla con una fuerza tremenda. Así, la sujete por sus caderas y comencé a follarle el culo con fuertes embestidas a una velocidad constante.
Después de unos minutos, me dijo que volviera a metérsela por el coño; cosa que hice. Yo no podía, ya, más y le dije que pronto me correría. Ella me dijo que también ella iba a llegar. Así, tras unos pocos empujones, empecé a llenar su coño con mi leche mientras que ella gemía a cadadescarga.
Estuvimos en esa posición unos pocos minutos más. Entonces, volvió la luz. Sin embargo, detuvimos el ascensor y nos volvimos a la quinta planta, pues debía vestirse. Aunque yo ya tenía la idea de volver a desnudarla como fuera.
Descubriendo a Ana
11 de Marzo de 2009Por favor, claro que no lo tendré en cuenta.
Estaba preocupado, creo que no fueron modales y te pido que me disculpes.
Te tengo en más estima de la que imaginas como para enfadarme contigo por semejante gilipollez.
Acababa de llegar a la feria y toda la gente de la empresa ya había llegado a lo largo de esa mañana. El día anterior a la feria , después de una reunión con el director general , Ana y yo habíamos tenido una bronca bastante seria en su despacho, en un momento de calentura por su testarudez había salido de su despacho dando un mas que sonoro portazo.
En cuanto entré en el departamento y me senté en mi despacho tuve oportunidad de recapacitar un poco acerca de la discusión y darme cuenta que realmente se me había ido la mano un poco.
Le tenía mucho aprecio a Ana, desde que había llegado me había tratado bien y nuestra relación había sido muy buena hasta estos últimos días de primavera. Ultimamente habíamos bromeado acerca de la causa de su cambiante humor en un par de veces, que si las notas de su hija universitaria , que si trabajaba demasiado con las luces apagadas…
Sus palabras relajadas me sentaron como un calmante.
Después de dos día en ambiente de feria , de relax, hasta de cierto divertimento con algunos de nuestros clientes habituales, nuestras conversaciones volvían a ser tan ágiles y sinceras como siempre.
Teníamos establecida la espléndida costumbre de todos los años, durante esa feria, salir todos juntos de cena el viernes , para olvidarnos un tanto del negocio y disfrutar de compañerismo entre aire de cachondeo.
Ese Viernes Ana se había vestido de forma muy elegante , hasta casi espectacular. Se cuidaba con esmero y su cuerpo lo agradecía mostrándose espléndido en sus cincuenta años.
Un par de veces me había quedaba un tanto atontado disfrutando de la sexy imagen que mostraba.
- ¿Ana donde vas hoy tan sexy?. No me digas que no vienes de cena con nosotros hoy.
¿A donde piensas que voy a irme?
No lo se , quizás estes aburrida de los idiotas de siempre y te marches de cenita con algún noviete.
- Si la verdad que el bobo de mi marido me ha dado permiso para divertirme estos días.
¿Y que haces aquí todavía?
Eso me lo he preguntado ya un par de veces hoy.
Sinceramente hoy estas lista para embobar a mas de uno en vez de perder el tiempo sentada en la cafetería del stand.
Déjate de tonterías y sírveme una caña por favor.
Recorrí la barra y decidí preparar en la pequeña cocina un plato de picatostes variados para entretenerme junto a ella y disfrutar de conversación y cerveza. No era fácil moverse ya en aquel pequeño almacén lleno de tanto cacharro.
¿Se puede saber que haces, de donde sacas tu la cerveza?
Ana se había metido dentro del desenredado almacén y ya no éramos capaces casi de movernos.
Pero que demonios haces, no ves que aquí no hay quien se revuelva. Para mas aquí escondidos y tal como vienes tu hoy no me hago responsable de ninguno de mis actos.
Se sonrió y sin decir ni una sola palabra, pasó ente las cajas y se situó bien pegada a mi, y por un momento nuestros culos se frotaban con cierto disimulo moviéndonos dentro del almacén.
Durante la cena , repasé en un par de momentos el rápido encuentro en el almacén y me sorprendí a mi mismo recorriendo y desnudándola con la mirada cuando nos detuvimos a tomar unas copas. Después de un par de pubs, decidimos regresar al hotel tras repartirnos en varios taxis , Ana y yo quedamos de últimos en la calle.
De camino al hotel no pude evitar comentarle de nuevo lo guapa que la encontraba.
Lo se, me has echado unas cuantas miraditas hoy.
Je je eje . si si que te las eche., era inevitable te encuentro increíblemente atractiva.
Me gusta, y me has hecho sentir muy bien, aunque al principio he tenido un toque de vergüenza.
Llegamos al hotel y subimos al ascensor, la miré y ella no retiró ni un segundo la vista. Al llegar a mi piso se abrió la puerta, y no salí. Continuabamos mirándonos , la puerta se cerró despacio y ella no hizo ni un solo comentario. En cuanto la puerta se cerró, nos enganchamos como dos salvajes.
Su lengua recorría mi boca, nos apretábamos con fuerza y frotábamos nuestros cuerpos. Sus manos comenzaron a recorrer mis muslos e inmediatamente se engancharon a entrepierna , mientras una de sus piernas en alto , me abrazaba casi a la altura de mi culo. Empecé a besarle el cuello, pasándole despacio mi lengua desde la base de la oreja hasta el final del cuello , a acariciarle las tetas, desabrochándole la blusa para sacárselas del sujetador y poder mordisquearle los oscuros y tiesos pezones. Su boca se enganchó a una de mis orejas y mientras su lengua la humedecía, su mano continuaba apretándome con violencia la polla.
Así estuvimos un rato, con la puerta del ascensor abierta hasta que Ana con las tetas casi fuera se apresuró por el pasillo para abrir la puerta de su habitación. Me empujó dentro y cerró la puerta para engancharnos de nuevo en ataques salvaje de empujones, lametones, mordiscos y caricias.
Con su cara contra la mía, viéndome directamente a los ojos me dijo con voz alta y serena .
- Fóllame , fóllame ahora mismo.
Agarrándola por la cintura la giré y la apoyé contra el reposabrazos de sofá que decoraba la habitación.
Levanté su falda descubriendo una pequeña braga negra casi tanga , incrustada en su culo y mas que ligeramente húmeda. Su piernas se vestían con unas delicadas medias , que remataban hermosisimas a medio muslo dándole una imagen increíblemente hermosa y mas que sensual muy erótica de Ana allí apoyada y dispuesta para el sexo.
Separe sus braga y mientras me desnudaba de cintura para abajo no podía apartar mi vista ojo de la imagen de aquellos pezones apuntando al suelo y de su coño bien arreglado de un violeta oscuro y húmedo ya.
Mi polla se enterró profundamente de un solo golpe hasta que tropezaron mis huevos, empezando a golpear rítmicamente con un sordo clock clock sobre la caja que hacía con su mano acariciando el inicio de su pubis..Cuando creí que iba a explotar dentro de ella, saqué despacio mi polla, para muy suave mente meterle una y otra vez únicamente la punta malva de la polla entre las arrugas de su coño mojado, completamente empapado hasta hacerla estallar justo enfrente del agujero de su culo.
La empujé sobre la cama y desnudándola completamente mientras le besaba las tetas, le pregunté.
- ¿Sabes que te voy a hacer ahora?
Sin dejarla acabar separé sus piernas y enterré mi cara en el coño todavía palpitante mientras su mano empujaba mi cabeza desde la nuca para que la recorriera de arriba a abajo. Mi lengua paseaba despacio por ambos lados de su coño, mis labios atrapaban suavemente los pliegues para tirar de ellos mientras mi lengua, continuaba jugando con la pequeña punta de piel que quedaba dentro de mi boca. Cada vez la sensación de que tomaban vida propia, que se endurecían y desplazaban solos a los lados de mi lengua empapada de sus flujos era mas y mas intensa, aumentando mi placer de forma vertiginosa
Entre gemidos me pidió que le jugueteara en el culo, y después de acariciar con mi lengua , húmeda de sus líquidos aquel agujero que sospeché virgen, metí despacio, pero cada vez más profundo el dedo corazón de mi mano . En un momento lo retiré para penetrarla con el pulgar y poder utilizar mi índice y corazón sobre los labios y el clítoris de Ana . Las arrugas de su coño se resbalaban bajo las yemas de mis dedos con cada ligero golpe de sus caderas y su clítoris palpitaba y temblaba con la ligera caricia de mis dedos. Con un leve presión en pinza, podía notar mi pulgar dentro de su culo , una presión que repetía en cada ocasión que ella pedía entre gemidos , hasta que se derrumbó con un gemido largo sobre la cama..
Después de un rato tumbados sobre la cama, de besuqueo y caricias, Ana bajó despacio su mano abandonando uno de mis duros pezones para acariciar suavemente mi polla mientras me anunciaba al oído
- Sabes que es lo que te va a hacer ahora esta cincuentona cachonda, la mamada más gloriosa que jamas te hayan hecho.
Se levantó de la cama para coger una pequeña botella de champan del mueble bar, bebiendo un par de sorbos mientras su mano empezaba a juguetear endureciendo mi polla. Se agachó y levantando mi polla dejó caer lentamente un pequeño chorro de champán caliente sobre la misma punta para a continuación saborearla con la lengua.
Después de repetir el juego del chorro en un par de ocasiones sus labios se cerraron sobre mi glande y a punta de la lengua me recorría el frenillo casi sin tocarlo mientras mi espalda se arqueaba para enterrar mi polla cada vez un poco mas profundo en su boca. Sus manos empezaron a masajearme con pericia mientras sus labios me ordeñaban. Cuando estaba a punto de correrme le agarré despacio para anunciarle el éxito inminente , pero ella no retiro la polla de su boca y tirando de ella ligeramente hacia atrás me miraba mientras continuaba chupando toda la explosión que llenaba su boca.
Después de aquella gloriososa noche de sexo, la feria continuó entre jugueteos y miraditas, esperando sin duda otra oportunidad para abandonarlos a momentos de sexo salvaje de nuevo.
De Limpieza con mi Suegra
11 de Marzo de 2009Cuando uno lee relatos de este tipo, siempre le da mucho más morbo, al menos eso me sucede a mí, pensar que son verídicos. Hasta marzo de este año 2000, siempre pensé que era una sutil argucia poner frases como: “…esto me sucedió a mi…”, “Lo que voy a contar ocurrió realmente…”, etc., con el único fin de ir caldeando la mente del lector. Hoy, sin embargo, ya no creo en esta teoría. Así, siempre que llega el mes de marzo, y aprovechando la llegada de la primavera, mi suegra decide limpiar, cara al verano y a los fines de semana con buen tiempo, el chalet que tienen en la costa, y para eso pide la ayuda de su hija mayor (mi mujer) y la de su marido, que es este humilde servidor. Como buen yerno que soy, acepto y nos vamos todos a faenar. Pero este año, uno de nuestros hijos estaba enfermo y mi mujer tuvo que quedarse en la ciudad. Yo mantuve el ofrecimiento y mi suegra no puso ninguna pega a encargarnos nosotros dos solos de la limpieza. Para entrar en materia, que es lo que nos interesa a los que leemos este tipo de narraciones, he de deciros que mi suegra es una mujer de 63 años muy bien llevados. Mide 1,53 metros, está un poco gordita y conserva un culo y unos pechos envidiables por amigas suyas de mucha menos edad. En cuanto a mi se refiere, tengo 41 años, mido 1,70 metros y, sin ser un atleta, estoy en una forma física excelente debido al deporte que realizo desde hace años. Pues bien, aquel 25 de marzo fue todo un cúmulo de sorpresas. Para empezar, mi suegra, nada más llegar al chalet, y alegando que hacía muy buen tiempo, se fue a cambiar de ropa al piso superior apareciendo, al poco ante mi, ceñida en una ajustadísima camiseta que permitía apreciar con perfecta nitidez el relieve de sus pezones y con unas bermudas elásticas que en la entrepierna se le hundían obscenamente en la raja de su coño. El día, efectivamente, se presentó especialmente caluroso y, dos horas de trajín hicieron que el sudor marcara aún más las voluptuosidades de mi suegra. — Voy a prepararme un tentempié, ¿te apetece? –dijo, mientras cogía una botella de Rioja del mueble- bar. — No estaría mal –contesté con una sonrisa– . Voy a lavarme las manos. Naturalmente, los hechos que voy a relatar a continuación no se desencadenaron con la rapidez que acostumbro a leer en escritos similares. Así, durante una hora, más o menos, mi suegra y yo, sentados en torno a la mesa del jardín, picoteamos unas patatas fritas, charlamos del trabajo, de la familia, … y regamos todo con el báquico líquido. Precisamente creo que fue la abundancia de Rioja, tres generosas copas, las que hicieron que mi suegra aumentara su ya habitual locuacidad y, su desconocida para mi, desinhibición. De pronto, noté como un pie desnudo se situaba en mi entrepierna. Os juro que en cualquier otra situación hubiera sospechado de cualquiera antes que de mi suegra. Pero, allí, sólo estábamos ella y yo. — ¡Eh!, ¿qué pasa, mi hija no te ha hecho esto nunca? –preguntó con desparpajo. — ¡Mujer!,… tu hija sí, pero… –acerté a decir mientras me sonrojaba. — ¡Ah, que hipócritas somos con nuestros hijos! –sentenció. Y cogiendo su camiseta por el borde inferior, en un ágil movimiento, se la sacó por la cabeza. Ante mi atónita mirada aparecieron dos hermosas tetas ceñidas en un elegante, discreto y transparente sujetador. Estaba claro que mi suegra estaba algo más que acalorada: sus erectos pezones así lo delataban. Entonces dio un paso hacia mi y me hizo comprender que aquello no iba a parar en un simple striptease. Se arrodilló ante mi, cogió con decisión el elástico de mi pantalón de deporte y tiró de él hacia bajo. Yo, apoyándome contra el respaldo de la silla, levanté el culo del asiento y facilité que la prenda bajara hasta la altura de mis pantorrillas. A continuación, nos coordinamos de idéntica manera para deshacernos del calzoncillo. — Pero,… ¿qué te pasa, querido yerno?– sonrió al ver la flacidez de mi miembro. — ¡Caramba!, la sorpresa, los nervios,… — ¡Ja, ja! –se rió sin reparos– ¿nervios?, ahora mismo te relajo. Y sin mediar más palabra abrió su boca y se engulló toda mi polla. Sin embargo, casi al instante, tuvo que dejar salir parte de la tranca que, por segundos, se dilataba hasta el punto de provocarle alguna arcada. Yo comencé a acariciarle la espalda caldeada por el sol de media mañana y, deteniéndome en el broche del sujetador, maniobré en él hasta liberar sus pechos. Mi suegra soltó entonces el “trofeo” de su boca y terminó de sacarse la prenda que había estado oprimiendo hasta entonces sus senos. Tampoco voy a mentiros ahora, no se trataba de dos turgentes, erguidas y adolescentes tetas, no; pero ¡Dios mío!, para 63 años aquella mujer tenía dos soberbios pechos, inevitablemente caídos, pero cuyos pezones se irguieron como lanzas en cuanto comencé a chupárselos. –¡Para, para un momento! –me susurró entre gemidos, y con igual rapidez que antes se quitó las bermudas. — ¿Me permites?. –dije señalándole las bragas. Ella asintió con la cabeza. Siempre me había sorprendido lo erótica que era la lencería que usaba mi suegra cuando la espiaba en el tendedero de la casa de campo, pero ahora, puesta sobre aquel veterano cuerpo, me di cuanta que realmente no le quedaba nada mal. Acaricié su culo por encima de la prenda, luego introduje mis manos debajo y recorrí de atrás hacia delante la raja de su culo, pasé por sus ingles y me entretuve introduciendo dos dedos de mi mano derecha en su encharcada hendidura…Mientras, ella, no dejaba de gimotear. Luego, coloqué con decisión las manos en su cintura y, con toda la delicadeza que me permitía mi excitación, bajé la mínima braguita hasta sacársela por los pies. Me recliné hacia atrás en la silla en la que permanecía sentado y contemplé, un instante, aquel soberbio cuerpo. La imagen con que me obsequió mi suegra resultó, de nuevo, una agradable sorpresa. A los soberbios y grandes pechos los acompañaba un cuerpo menudo y regordete, pero en absoluto desproporcionado. Incluso, la barriga, algo abultada, carecía de la flacidez típica de su edad y las piernas, carentes de celulitis, conservaban una firmeza realmente envidiable… Si a esto añadimos una depilación francamente esmerada, el conjunto resultaba muy excitante. — ¡Qué!, ¿te gusta lo que ves?. — dijo mi suegra, y sin esperar contestación se echó hacia atrás su teñida melena rubia, apoyó un pie en uno de los reposa brazos de mi silla y, así, bien abierta de piernas, se apartó con una mano los rizos de la jugosa gruta y tras chuparse el dedo corazón de su mano derecha, comenzó a estimular su protuberante clítoris a un palmo de mis narices. — Déjame a mi, –atiné a decir, y de manera decidida, me levanté, despejé la mesa todo lo rápido que pude: vasos, plato con restos de patatas y la botella de vino parecían volar, y, agarrando a mi suegra bajo las axilas la tumbé boca arriba sobre aquella improvisada ara sexual. Entonces fui yo el que separé sus piernas y, hundiendo mi cara en su peludo coño, comencé a realizarle una suculenta mamada. Realmente es una suerte que el chalet quede separado más de cien metros del más próximo, ya que los gritos del primer orgasmo que tuvo mi suegra es probable que se oyeran a aquella distancia. — ¡Por favor, clávamela de una vez!, –dijo cuando recuperó aliento. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a desperdiciar tan rápido aquella ocasión. Dejé, sí, de chuparle su experto conejito y la bajé del erótico altar; pero, hice que, una vez de pie, apoyara su torso sobre la mesa y separándole las piernas dejé a mi alcance su orondo culo. primero chupé sus nalgas, al poco introduje un dedo en su hendidura y, por último, tras lubrificar bien mis dedos con saliva, le metí uno por el ano. –¡¿Qué haces?!. –chilló queriéndose incorporar. Pero, sacando la mano de su coño, la apoyé firmemente en su espalda y la inmovilicé. — Tranquila, –le susurré– no te voy a hacer daño. Seguro que esto no te lo hizo nunca el estirado de mi suegro. — Es verdad, –suspiró resignada. Entonces introduje un segundo dedo y comencé un lento y suave mete-saca . Cuando oí que los quejumbrosos gemidos se tornaban en suspiros de placer, arrimé mi estaca a su raja y, sin sacar los dedos de su culo, enterré de lleno comenzando a follármela. Como había supuesto, el coño de mi suegra estaba enormemente dilatado por la excitación, el orgasmo y los años de uso, así que tras calentarla, aun más si podía ser esto, retiré mis dedos de su culo, apoyé mi polla en su ojete y, ayudándome con la mano, presioné hasta que entro todo el glande. El chillido fue más desgarrador que el del orgasmo. — ¡Sácala, sácala,… por favor te lo pido!. Pero no hice caso, La apreté firmemente contra la mesa para que dejara de revolverse y ceje, de momento, en mi entrada. Cuando se calmó un poco, deslicé, con delicadeza, una mano por su barriga, bajé un poco más y, hurgando entre los rizosos pelos, comencé a mimarle el clítoris. El suave roce obró rápidamente el milagro, no había duda de que el dolor había desaparecido. Entonces empujé un poco más,… y un poco más,… y un poco más…hasta sentir en roce de sus nalgas en mis huevos. Me recliné sobre ella y le susurré: –¿A qué ya no te duele?. No me contestó, tan sólo encogió un poco el culo y lo volvió a empujar hacia atrás enterrando un poco más mi polla en sus entrañas… Indudablemente aquello marchaba. Amigos lectores, ¡que gusto!, aquel culo virgen estaba deliciosamente apretado en torno a mi miembro y comencé a entrar y salir, primero muy despacio,… luego un poco más rápido, … y luego un poco más,… . Cada vez era más fácil el mete-saca. Mi suegra se había incorporado ligeramente sobre la mesa apoyándose sobre los codos, lo que me permitía, mirando lateralmente, observar el acompasado bamboleo de sus tetas con mis embestidas,… Así, apoyado sobre su espalda, una mano en su coño, otra acariciándole un erecto pezón y mi inflamada estaca perforándole el culo… os los podéis imaginar, ninguno de los dos pudimos resistir mucho más. Primero ella lanzó otro de sus gritos y se derrumbó sobre la mesa, luego, a mi, me temblaron las piernas y una especie de pequeña descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal. Eyaculé una,… dos,… tres,… hasta cuatro y cinco veces en aquel imponente culo, medio mareado me salí de él y caí derrotado en la cercana silla. Mi suegra, se arrodilló otra vez ante mí y sacando su lengua limpio voluptuosamente la flácida polla mientras me dirigía una agradecida mirada.. Arriba, en el nítido cielo azul, un sol primaveral mantenía el calor de nuestros exhaustos cuerpos.
De Dos en Dos
11 de Marzo de 2009Mi relato empieza con el reencuentro de dos jóvenes amigos que iban con sus familias a una finca en un pueblo cercano a la ciudad.
En la terminal de trasportes me encontré con un viejo amigo –Marcos- y con su familia, en el camino nos fuimos hablando un poco hasta que llegamos a ese pueblo, ese día llovía a cántaros y la finca era un poco retirada del pueblo cosa que dañó nuestros planes de coger con alguna pueblerina, (lástima, no?)
Cuando llegamos a la finca había ya escampado, eran ya las 5 de la tarde y salieron a recibirnos 3 personajes: Doña Luz de unos 35 años y que era la dueña de la finca, su esposo Raúl un poco más viejo y su hermana Gloria de unos 33 años.
Cuando nos acomodamos ya eran casi las 6:30 y era hora de comer, de escuchar música y por supuesto de tomar. Al rato Don Raúl saco un asadero donde comenzamos a asar carne, de repente, cayo un rayo y se fue la luz, cosa que incomodó un poco al principio pero faltaba lo peor… un gran chapuzón, así que encendimos velas y nos quedamos hablando un rato y bebiendo un poco.
Nos colocamos a jugar un poco y doña Luz se disfrazó de monja haciendo locuras por todos lados hasta que se sentó y nos mostró a marcos y a mí sus bragas pero no intencionalmente, luego de todo se cambio y se colocó su pijama normalmente.
Ya algunos estaban mareados por el licor y se acostaron quedando solo Don Raúl que no bebía, doña Luz que estaba un poco sobria lo mismo que su hermana Gloria y Marcos y yo.
Afortunadamente para nosotros Raúl se acostó quedando solo Luz, Gloria, Marcos y yo en todo el pasillo delantero de la casa y con 4 velitas que tímidamente alumbraban.
Habíamos bebido mucho y ya estábamos muy ebrios, aunque creo que de todos yo era el más cuerdo; cuando menos pensé vi a Marcos tratando de besar a doña Luz (ella era de piel clara, cabello corto, tenia un par de senos de lujo y un trasero inimaginable) pero ante esto ella lo alejaba un poco, yo me encontraba con Gloria al frente del asador ya apagado por el agua (Gloria era de cabello largo, también se mandaba su buen cuerpo), de repente la cosa se puso caliente y yo comencé a besar su cuello y con mi mano pasándola por su hombro comenzaba a acariciar sus senos, pero ella era un poco conservadora como su hermana y dijo que esperara un poco, así que nos sentamos al lado de marcos y luz.
Marcos logró su cometido y beso desenfrenadamente a luz tocando sus senos pero hasta ahí la cosa, luego se quedó dormido en el piso, yo seguí con Gloria acariciándola besándola y hasta llegue a meter mi mano en su vagina que era peludita y estaba muy mojada; ella me dijo que iba al baño y ya regresaba pero tardo como media hora allí, cosa que yo aproveché y me acerque a Luz y la comence a besar diciéndole que si habia pasado bueno con Marcos lo pasaria mejor conmigo, así que comence a tocarle sus hermosas tetas grandes, con sus pezones que se dirigían a la gloria, grandes, duros y ricos, ella comenzo con sus tocamientos por encima de mi pantalón y luego los desabrochó y me comenzo a sobar lentamente aumentando el ritmo así que yo baje mi mano hacia su vagina y la acaricié al comienzo solo el clítoris que estaba ya que estallaba y luego comence a introducir uno de mis dedos hasta llegar a introducir 4 cosa que al hacerlo pego un gemido inmenso, luego me dijo que se la metiera suave que así le gustaba, cosa que gustosamente hice, aumentando, aumentando hasta que los dos nos vinimos, ella se medio vistió y se fue a su cama, cuando yo me disponía a despertar a Marcos vi que Gloria salió del baño y me dijo que lo dejara ahí, y me dijo que había escuchado a su hermana gemir y que le gustaría que yo le hiciera lo mismo a ella, así que nos dirigimos a un lado de la casa, yo insistí en que saliéramos al pasto ya que como se dice “es mejor colchón verde y natural” pero ella me dijo que allá no, así que nos situamos al lado de la baranda del corredor y le quite sus pantalones, ella me dijo que si en realidad quería coger con ella siendo una mujer tan vieja pero yo le dije que al contrario por su edad era bellísima y muy conservada cosa que debió calentarla mas ya que me bajó los pantalones y comenzó a sobarla un poco, no podía ver casi nada pero vi por el reflejo que ella comenzaba a sobarse cosa en la cual le quite la mano y le colaboré, hasta que lanzó unos gritos de placer que pensé que había despertado a todos.
Luego la lleve a un viejo sillón que estaba detrás nuestro, la senté allí y ella me dijo dale amorcito fóllame con todo lo que tengas, en esos momentos mi polla se puso dura como un gran mástil y coloque la punta en sus labios vaginales que estaba muy bien rasuraditos y la entré durísimo cosa que la hizo retorcer del dolor pero placer al mismo tiempo y ella me dijo que hace tiempos no la follaban así que empecé como una locomotora, pero antes de llegar le dije que cambiáramos y la tire al piso, comencé otra vez con la embestida y allí descargue todo mi 2 y delicioso orgasmo, cosa que ella hizo seguidamente, pero parecía que esa mujer era insaciable, después de eso siguió y no me dejo ni descansar un solo segundo, yo ya llevaba 2 y estaba casi muerto pero saque las ganas y proseguí, yo le dije se hiciera encima mío pero al principio se abstuvo cosa que no duro mucho y empezó sobre mí como si estuviera montando a caballo, luego, se tiro a un lado y me dijo que hiciera con ella lo que quisiera así que comencé a chuparsela frenéticamente, me coloque en 69 y ella me dijo que no le gustaba mamar y que no lo había hecho pero yo insistí en metérsela forzada así fuera y logre mi objetivo sin mentir es la mejor mamada que me han hecho, así ya casi llegando al amanecer los dos terminamos en un rico orgasmo que nos dejo quietos y tirados por casi 10 minutos.
Al otro día ninguno cruzo palabra sólo al despedirnos y espero que si alguna de las dos lee este relato recuerde que todavía quedan ganas para mucho mas cuando quieran.
De como me Excitan las Mujeres de 60 Años
11 de Marzo de 2009Mi gusto por las mujeres maduras me llevó a ir a las maquinas tragamonedas que se encuentran debajo del Casino de Mar del Plata, en busca de alguna aventura amorosa. Cambié algo de plata y obtuve unas cuantas monedas, a lo lejos divise una mujer de unos 60 años, algo gordita, que son el tipo de mujer que me gustan a mi.
Tenia puesta una calza de lycra negra que le marcaba sus torneadas piernas y un suéter negro que le marcaban sus voluminosos pechos, me situé en la maquina de al lado y comencé a mirarla disimuladamente, mientras jugaba unas monedas en la maquina, en un momento gané unas cuantas monedas y la mujer me miró y me dijo: parece que estas de suerte, eso me ayudó mucho ya que pude entablar conversación con ella.
La invité a tomar un café y aceptó, charlamos un poco de todos los temas.
Yo insistentemente le miraba los senos, ella se dio cuenta y me dijo si no quería verlos más de cerca, por supuesto le dije que si.
Me invito a su departamento, a pocas cuadras del centro, y allí nos dirigimos, ya en el ascensor comencé a tocarle los pechos, mientras ella me besaba en los labios mientras con una de sus manos me acariciaba el pene por arriba del pantalón.
Entramos al departamento, ella se sentó en su sillón preferido y me atrajo hacia ella, me bajo los pantalones y se metió mi pene erecto en la boca, lo chupaba con mucha maestría y mi goce era total, eyacule en su boca y ella tragó hasta la ultima gota de mi semen, nos separamos y ella comenzó a hacer un striptease al ritmo de una música árabe se movía con una candencia que mi miembro no paraba de crecer y crecer, fuimos al dormitorio nos recostamos en la cama y comencé a chupar su vagina, la vagina de una mujer mayor tiene un encanto especial un calor y un sabor que me excita mucho, ella gozaba como loca a cada lenguetazo mío respondía con un suspiro y un gritito contenido, en el momento de la penetración me pidió que la penetrara con movimientos lentos, mi pene se fue internando en su ardiente vagina y comencé a bombear suave pero constante eso la excito bastante y empecé a besarla en la boca , mi lengua se hundía en su boca y nuestras salivas se juntaban en el éxtasis del momento, ella me acariciaba la nuca mientras me pedía mas y mas, hasta que eyacule en su interior.
Me contó que era viuda desde hacia 3 años y que de ahora en más estaba dispuesta a vivir lo que le quedaba de vida en un constante disfrute, que no estaba dispuesta a dejar pasar la vida.
Nos seguimos viendo y hasta logré penetrarla por el ano, algo que al principio le parecía imposible de hacer, se convirtió en uno de sus más grandes placeres, juntos experimentamos el sexo en un clima de cariño, discreción y mucho respeto que es la base de todas las relaciones.
Compartiendo un Secreto
11 de Marzo de 2009La historia que relataré es verdadera: Mi suegra y yo siempre nos hemos llevado muy bien, atenciones por parte de los dos, amistad, confianza, etc. Al transcurrir el tiempo fuimos tomando mas confianza entre nosotros y así algunas veces en las cuales nos quedábamos a dormir en su casa o ella en la mía, la podía observar en ropa interior o de dormir. Poco a poco fui observando que poseía muy lindas piernas, buenos senos y un cuerpo atractivo, a pesar de su edad. (Ella tiene actualmente 58, yo 39 y mi suegro 65). Después yo me fijaba o trataba de sorprenderla en ropa interior o trataba de tener algún tipo de contacto o roce con ella. También nuestras conversaciones, cuando nos encontrábamos solos eran poco a poco más fuertes, en lo que se refiere al sexo y lo platicábamos a menudo. De esta forma, con el correr del tiempo yo me encargaba de hacerle algunas friegas y masajes en su espalda, brazos y piernas, o bien, revisarle los pies para tratarle alguna uña, masajes, etc. Realizando estas prácticas, yo, cada vez me acercaba a sus zonas íntimas (senos, entre las piernas muy cerca de su vagina y las nalgas) ante lo cual yo me daba cuenta que cada vez me era posible tocar más y más. También cuando le revisaba los pies, ya me era posible ver con toda calma sus calzones y todo lo que ocultaba bajo sus faldas. Esta práctica me excitaba mucho y me las arreglaba para conducir las conversaciones en torno al sexo y sus variantes. De esta forma ya hablábamos de ciertas posiciones, masturbación, exhibicionismo, sexo anal, etc. Temas que yo sabía que mi suegro jamas los llegaría a hablar con nadie. Así, gradualmente mi suegra comenzó a mostrarme cada vez más sus secretos, de la misma forma que comenzó a cambiar su vestuario, sobre todo, su ropa interior, la cual era cada vez más sexy. A estas alturas yo le acariciaba los pechos con la excusa de echarle alguna crema, yo disfrutaba mucho esta práctica tomándola siempre por atrás ya que a ella le daba vergüenza que se los viera y así aprovechaba de rozar mi cuerpo contra sus nalgas. Cuando le revisaba los pies ella abría las piernas descuidadamente y yo tenía a mi disposición, sin ninguna reserva, la vista de sus piernas y en especial de su vagina, cubierta ahora por diminutos y transparentes calzones. Así, ella llegó a contarme que toda su vida vió al sexo como algo que se debía ocultar, que jamas tocó estos temas con su esposo (cosa que yo ya me lo imaginába) y que al final de cuentas yo era la única persona con la cual conversaba de esto y que le gustaba aprender situaciones que ella jamás viviría; yo para mis adentros solo deseaba tener la oportunidad de realizar sus fantasías sexuales y las mías también, ya que me la imaginaba totalmente inexperta en estas lides. Pasaba el tiempo y ella siempre me invitaba a su casa cuando estaba sola o llegaba a mi casa cuando yo también estaba solo y yo ya disfrutaba viendo su cuerpo y sus calzones totalmente mojados. A la menor oportunidad ella se recostaba y yo recorría su cuerpo con supuestos masajes, los cuales ahora eran caricias, de esta forma poco a poco comenzé a tocar sus labios vaginales, primero sobre su calzón y después mis dedos se metían bajo sus delgadas prendas, mis dedos quedaban totalmente mojados por ella y mi pene totalmente erecto, ante lo cual yo me las ingeniaba para que ella se diera cuenta de esto, ya sea mediante roces y la simple vista a través de mi ropa. Así logre que ella alcanzara varios orgasmos y tácitamente, éramos cómplices de esta situación. Cuando estábamos con otras personas, de una u otra forma ella se las arreglaba para abrir sus piernas y mostrarme sus encantos. Ya hablábamos de que estas prácticas a ella le hacían muy bien, porque su organismo comenzaba a producir algunas hormonas que su cuerpo ya había dejado de hacerlo, etc. Un día le saqué los calzones y comencé a acariciar su ano, después de haber jugado un buen rato con su conchita, la note excitada como nunca y la masturbe análmente. Lubriqué mis dedos y se los introduje alternadamente, hasta que logré introducirle dos dedos al mismo tiempo, su orificio estaba muy dilatado y suave, producto de la crema aplicada, ella gemía y su respiración se tornó muy brusca, yo le dije que yo no aguantaba más y que necesitaba poseerla, que si ella no lo consentía la iba a violar de todas formas, ella contestó que podía hacerlo por el ano, ya que su esposo jamás la había tomado por ahí y que según una conversación anterior de esta forma su cuerpo absorbería mi semen y con ello proteínas y hormonas que mi cuerpo producía. Yo me desvestí rápidamente mientras ella ondulaba su lindo y grande culo, puse la cabeza de mi pene, el cual estaba totalmente erecto, a la entrada de su ano y comencé a presionar hacia adentro, mi suegra comenzó a gritar de placer y le introduje el pene hasta el fondo, su ano estaba muy dilatado y lubricado. Sentí como ella estaba teniendo un orgasmo y yo le deposité todo el semen de mis bolas dentro del ano, fue una sensación inolvidable, y nos mantuvimos unidos un buen rato, ella ahora acostada boca abajo en la cama y yo sobre ella; luego noté que mi erección declinaba y fui a asearme un poco, regresé y al verla tendida sobre la cama con sus ropas totalmente revueltas mi pene se erectó nuevamente, la visión realmente era muy excitante, me acerque a ella y la comencé a acariciar, ella reacciono abriendo sus piernas, la puse de espaldas y se encontraron nuestras miradas, pude ver que estaba totalmente excitada, muy caliente. Yo estaba de pié y ella podía observar mi pene frente a ella, deseándola, amenazándola con otra embestida. La hice sentarse y le introduje el pene en su boca, ella lo recibió primero suavemente y luego trato de tragárselo entero, me dijo que quería hacer un pacto, que quería ser la mujer mas puta que pisara la tierra, que yo le hiciera todo lo que se me ocurriera, que ella necesitaba gozar de todo lo que se perdió y privó durante su vida, así entre palabras y gemidos yo eyaculé dentro de su boca, la cara de excitación de mi suegra en esos momentos fue indescriptible y tragó todo lo que le deposité. Descansamos un momento y ella fue a cambiarse ropa, se puso unas medias y portaligas negros, una blusa trasparente y una falda, la cual, se tomó con un cinturón para que le quedara como minifalda. La visión fue magnífica, se paseó por el dormitorio para que pudiera admirarla y luego me dijo que fuéramos a la sala de estar, sus piernas se veían muy bonitas, su culo precioso y al agacharse descuidadamente se veía su conchita muy dilatada. Yo me senté en el sofá y me agarre el pene y comencé a ofrecérselo recostado en el sofá. Ella montó sobre mi y le ensarté el pene de un golpe, mi suegra dio un grito, yo la tomé de las cadera y comencé a moverme totalmente caliente. Ella comenzó a gritar que jamás soñó con tener un pene tan grande dentro de ella, que sentía que le abría las carnes, yo me daba cuenta que cuando se lo clavaba hasta el fondo ella sentía la estocada y eso me excitó mucho, era como estar saboreando su virginidad, y en efecto, eso era lo que estaba haciendo, por tamaño y por acción no me cupo ninguna duda que mi querida suegrita, por primera vez, estaba sintiendo aquellas sensaciones y era yo el que se las estaba proporcionando. La tomé repetidas ocasiones y de diferentes formas, dentro de su cama, la cocina, el baño, por toda la casa, la disfruté de muchas maneras y ella se entregó totalmente incondicional, nos abandonamos a la lujuria, nos excitó de sobremanera la relación de suegra- yerno que existía entre nosotros. Desde ese día, cada vez que podemos, nos entregamos a diferentes juegos eróticos, los cuales nos hacen muy bien a los dos y damos rienda suelta a nuestras fantasías sexuales. Por lo anteriormente narrado, me considero un hombre muy afortunado, porque entre mi suegra y mi esposa, la cual también es muy caliente, cumplo los sueños y deseos secretos, los cuales yo sé que para muchos hombres son solo eso, sueños. Pero uno debe tratar de alcanzar los sueños, con inteligencia, perseverancia y un poco de audacia se pueden convertir en realidad. La historia que narré es totalmente real y la quisimos compartir con ustedes, ya que ahora estoy escribiendo junto a mi querida suegrita. También les queremos contar que regularmente visitamos esta página en busca de “emociones” y que desde aquel día memorable se van a cumplir tres años.