El Accidente

11 de Marzo de 2009

Yo tenia 19 años. Conducía el auto de mi padre. El me había mandado al centro de la ciudad a comprar unos repuestos y por estar sintonizando la radio, me distraje y choque un auto BMW a muy poca velocidad. Era un maldito auto rojo, con los vidrios polarizados. Me sentía muy mal, ya que había roto las luces traseras del lado derecho y sabia que los repuestos costaban mucho dinero. Mi padre me mataría, además no tenia seguro. Lo peor o lo mejor fue que a mi auto no le paso nada. Baje del auto y fui a conversar con el dueño. Lentamente se bajo el vidrio polarizado, y tras de él apareció una mujer (como de 40) bastante atractiva. Habíamos detenido el transito, y ella me dijo; yo vivo cerca de acá, sígueme para que arreglemos el problema. La mujer vivía en la zona mas adinerada de la ciudad, no eran casas, eran mansiones. Se detuvo frente a una gran entrada, la reja electrica se abrio y entramos. Cuando ella se bajo de su auto, me di cuenta que tenia un cuerpo muy bien cuidado, seguro que hacia mucho deporte, ya que se veia muy firme piernas y trasero. Tenia una brusa semitransparente, que dejaba ver sus sostenes, mostrando la bondad de sus pechos y vestia una falda de cuero negra. Sus largas piernas estaban cubiertas por unas medias como de seda, de color negro. Tenia abundante cabello rubio que peinaba de forma sofisticada. Era la tipica mujer adinerada. Ojos verdes, nariz respingada y unos labios carnosos muy sensuales. Miro la parte de atrás de su auto y puso cara de molestia. Entremos a la casa me dijo.Yo la segui con cara de arrepentido. Tomo el teléfono y llamo a su mecánico. Luego de hablar con el, y explicar los daños, me dijo; –tendras que pagar como minimo 200 dolares por el arreglo. Mierda!!! Fue la palabra que salio de mi boca. Con voz sarcastica dijo : ¿no tienes dinero? ¿no? . Es que como yo no trabajo.( le dije) ….llamare a mi padre y le contare lo sucedido. Estaba marcando el numero de mi casa, cuando ella dijo: espera, busquemos otra solución para que no molestes a tu padre. Dijo: ……mira, yo atrás tengo una piscina, si te pago 20 dolares por limpiarla, tendrás que venir 2 veces por semana y cuando pagues tu deuda todo quedara arreglado. Te parece? –claro respondi. Entonces te espero mañana a las 10:00. Cual es su nombre señora? Dime Alicia. En casa no conté nada de lo sucedido, y culpe al trafico de mi demora. A las 10 estaba frente a su casa. Toque el timbre, la camara de la entrada me enfoco y me abrieron el porton. Frente a la puerta estaba Alicia. Ven, te mostrate donde están las herramientas. Me mostró como debía limpiar la piscina y me dijo; bueno, cuando termines me avisas. Me puse un short y a torso desnudo empece a trabajar. Eran cerca de las 12 cuando termine. Entre en la casa y busque a Alicia. Grite ; hola!! Ella dijo;– ya bajo. Bajo en bata y salio a la alberca. Muy bien dijo. Buen trabajo. ¿no te quieres dar un chapuzon en la piscina? Y diciendo esto se solto la bata. Su cuerpo era fantastico, tenia un traje de baño de una pieza. Me quede extasiado con ella, y noto que mi bulto iba creciendo de tamaño. Tenia un culo casi magico, su traje baño se perdia entre sus dos doradas nalgas, por delante se notaba como le apretaba el traje, ya que sus enduduras vaginales se dibujaban por completo. Estaba seguro que se había operado las costillas flotantes, ya que tenia una cintura de adolescente. Sus pechos erectos tenian un excelente tamaño, y los coronaban sus duros pezones. Metete al agua!!me dijo. Sin dudarlo me tire al agua. ¿Su esposo no se ira a enojar? No, mi esposo fallecio hace bastantes años atrás. —Lo siento.(le dije) No te preocupes, era un cabron. Salio del agua y me dijo; te veo el lunes. Ok. Hasta pasado mañana. Al lunes siguiente entre a la casa y tuve una visión mágica. Habia una chica en el jardin, que vestia un vestido blanco. Tenia más de 25 años. Su cuerpo era maravilloso, rubia, de pechos normales pero firmes, de cintura delgada y de sonrisa encantadora. Era una mujer hecha y derecha. ¿tu eres el que no sabe manejar?( pregunto ella) -Si, respondi. Vengo a limpiar la piscina. Adelante, cuando termines avisame, mira que tomare un baño. Ok le dije. Una ves terminada la faena luego de dos horas de trabajo, avise que habia terminado. La chica bajo en bata, y se recosto en una reposera frente a la piscina. Mi sorpresa fue ver que al sacarse su bata quedo completamente desnuda. Mi erección fue casi inmediata. En eso Alicia me llamo desde la casa. Mirando mi bulto me dijo; veo que conociste a Isabel, mi hija. Yo estaba bastante ruborizado, y no podía disimular mi erección. Ella se paro frente a mi, y cogiendome el paquete dijo; hace tiempo que no como carne fresca. Sacate el short, y sígueme. ¿qué? Que te saques el short, o acaso no eres hombre?Quede desnudo con mi pene erecto, la segui hasta la cocina. Abrio la heladera y saco un pote con helado. Recuestate en la mesa .-Me recoste y quede cual paciente espera revisión medica. Saco una cuchara y coloco en mi pene tres montones de halado, escondiendo mi órgano. El frío del helado me hizo ponerme más caliente. Abrio la alacena y saco una botella de salsa de chocolate, el que vacío sobre el helado, llenando mi entrepierna con el. Por último saco una cereza y la puso sobre mi glande. Ya! dijo. Estas listo. Se sento y coloco una servilleta en su cuello. Y empezó a comer el helado. Su lengua estaba tibia, y derretia el frio postre. Saco la cereza y me la dejo sobre los labios. Sin previo aviso, comenzo a engullir mi pene. Tomo con sus manos mi miembro y con su boca tragaba mi glande. El helado ya habia desaparecido, y ella se saboreaba de lo lindo. Mmmm…. delicioso…… En eso entro Isabel a la cocina; (y de forma sarcastica dijo) estas comiendo sola? Y como si me pene fuera plato del día, se unío a su madre. Ella estaba completamente desnuda. Espera, ponle más helado dijo Alicia, y comenzo todo de nuevo. Isabel se prendio a mi pene con mucha decisión, mientras Alicia me deboraba los testiculos. Con mucho asombro pude ver como alicia se metia los dos testiculos en la boca, revolviendolos con su lengua. Isabel tenia unos labios muy sensuales, y con su lengua rodeaba cada centimetro de mi glande. Sus grandes ojos celestes me miraban mientras mi pene se perdia en su garganta. Parecia muy descontrolada y aceleraba su succión mientras apretaba con sus dientes mi pene. Sus pechos me rozaban las piernas y mis manos recorrian todo lo que pudieran alcanzar. Mi pene no aguantaba mas y lleno de semen la boca de Isabel. Alicia le dijo que ella tambien queria un poco, así que las dos limpiaron mi pene dejandolo brilloso. Ya!! dijo Isabel, quiero mi postre. Y recostandose en la mesa, cogio miel en un dedo y lo introdujo en su ano. Comete todo! Y saca la miel con tu lengua, me ordeno. Allí estaba yo comiendole el culo a esta belleza, mientras su madre nos miraba sentada frente a la mesa. Alicia seguia completamente vestida, y se limpiaba los labios con la servilleta de manera muy educada. Isabel cogio mas miel y repitio el proceso, incluyendo ahora su vagina. Disfrutaba muchisimo con mi lengua en sus interiores. Volvio a untarce por lo menos 3 veces mas, hasta que mi pene estaba nuevamente erecto. Ya!! dijo Alicia, meteselo por el culo. Isabel se puso en cuatro. Alicia le unto aceite en el ano y me agarro el pene, dirigiendolo al orificio de su hija, y empezo a meter mi miembro poco a poco. -Eso!!…. decía ella, que entre todo. Isabel tenia un dominio increible de su ano, lo apretaba y soltaba a placer, haciendome gozar como nunca, tenia una espalda hermosa, con su piel muy suave, sus nalgas eran un paraiso. Su madre dirigia el ritmo, profundidad y velocidad de la penetración, (parecia que solo necesitaran de mi, mi pene.) Voy llegar avise, y Alicia dijo echaselo todo adentro, le clave mi miembro hasta el final y eyacule, Alicia me retiro y me dijo que me sentara, allí sentado contemple atónito lo que venia. Alicia abrazo el culo de su hija, puso sus labios en el ano, y succiono hasta sacar todo el semen que tenia adentro. Su hija gemia de placer. Entonces se levantaron y Alicia le dio un beso, llenando la boca de isabel con mi semen. El que ella trago lentamente. Luego se besaron apasionadamente un rato largo. Mientras yo, desnudo miraba sentado desde un rincon. Tiendete en la mesa, dijo Alicia a su hija, mientras sacaba unos guantes de ule de un cajon. Isabel se tendio, y se abrio de piernas, igual como si la fuera a examinar un ginecologo. Alicia saco un tarro que tenia con un aceite, metio la manos (enguantadas) y se las froto. Comenzo por frotar por encima de la vagina de su hija, de forma muy rapida, mientras isabel se pellizcaba los pezones. En pocos minutos el sexo de su hija habia aflorado al maximo, pudiendo distinguirse con facilidad los labios vaginales y su clitoris. Isabel se retorcia como poseida. Fue entonces cuando Alicia me dijo; En ese cajon, hay unas esposas. Traemelas. Yo abri el mueble y estaba lleno de aparatos raros, tome 4 esposas y se las lleve a Alicia. Amarra las manos de Isabel a las patas de la mesa (dijo en tono de orden). Lo hice rapidamente. Ahora sientate y mira, me dijo. Luego, ella amarro las piernas de Isabel, quedando cual mesa de tortura. Alicia abrio otro cajon y saco un taladro ( yo pense. ¿qué diablos va a hacer?) Isabel al ver esto dijo; no mama, por favor No. Has sido mala chica y deberas pagar tus pecados. De un closet saco un pequeño maletin, y en el habia una cantidad bastante considerable de penes plasticos. Tomo el mas grande (muy exagerado de 30cm x 5 de ancho) y lo conecto al taladro. Lo unto en el frasco de aceite y lo hizo girar, como un dentista que te va a taladrar una muela. Tranquila le dijo, esto me dolera más a mi que a ti. Y diciendo esto, le empezó a meter lentamente el pene plastico por la vagina. Se lo metio como 20 cm, y le dijo; Prepárate!. Activo el taladro, redujo la velocidad al minimo, y el pene empezo a girar dento de la vagina. Lo metia y sacaba girando. Isabel gritaba, pero no pedia que se detuviera, al contrario, sus movimientos pelvicos delataban que gozaba como una puta. Con este juguete estuvo cerca de 15 minutos. Mi erección se notaba bastante. Alicia le decia que guardara silencio, que ya habia terminado. Entonces se detuvo y desarmo el aparato, guadando el pene y el taladro. Despues comenzó por meterte dos dedos en la vagina de Isabel, y cada cierto tiempo incluia uno más, hasta que empezó por meter la mano completa pero estirada. En ese minuto mi pene estaba nuevamente parado. Isabel gemia ¿dolor o placer?¿no lo se?, Entonces Alicia empuñando su mano, empezo a entrar poco a poco en la vagina. El rostro de alicia dejaba de manifiesto su sadismo, hasta que la mano desaparecio por completo en el interior de Isabel. Por su vagina podian entrar 2 penes normales, ya que habian quedado sus labios muy estirados. mientras Isabel emitia ciertos gemidos. Del cajon de las esposas, Alicia saco una bola de pool, la cual metio en el frasco de aceite, y diciendo; “Bola 4 en la buchaca del centro” le metio la bola dentro de su hija, perdiendose en su interior . Con sus dos manos habria los labios vaginales de su hija, como si quisiera romperla o abrirla de par en par. Luego le metio la mano, y cogio la bola dentro de la vagina, y comenzo a sacar su mano. Isabel gritaba. Detente, por favor, no más!! Con la bola en la mano, costaria muchisimo poder sacarla. Pero lentamente iba saliendo, era lo más cercano que habia visto a un parto. La mano (con la bola) habia salido, estirando al maximo la boca de la vagina de isabel. una vez retirada la mano de su madre, Isabel se desmayo y Alicia comenzo a guardar los implementos, se saco los guantes de ule y guardo la bola, mientras Isabel continuaba esposada a la mesa. Alicia se despojo de sus pantalones y ropa interior, y quedo desnuda de la cintura para abajo. Se subio en una silla y coloco su culo sobre la cabeza de su hija, dejando su vagina sobre el rostro de Isabel. Alicia dijo; despierta dormilona!! Y comenzo a orinar en la cara de su hija. Isabel se recupero rapidamente, y bebio del liquido que emanaba de la vagina de su madre. Alicia no tenia ningun bello en su vagina, estaba completamente depilada. Alicia abrio la heladera y saco un helado de forma cilindrica, de unos 15 cm, y comenzo a meterselo a su hija, Debe haber tenido su sexo tan caliente que no tardo en hacerceAgua. Una vez que se derritio todo, bebio del interior de su hija hasta que sacio su sed. Luego se decidio a soltar las esposas que ataban a la mesa a su hija. Isabel se levanto con cierta lentitud, le dio un beso en la mejilla a su madre y se marcho a su cuarto. Yo seguia con una erección, no tan pronunciada, pero erecto. Alicia me dijo; Ven que necesito de ti. Se saco la ropa que le quedaba y nos fuimos desnudos a su habitación. Antes de salir de la cocina, ella cogio un cubo con hielo y el frasco con aceite. Una vez en el segundo piso, entramos en un cuarto. Me dijo que me recostara de espaldas. Mientras me untaba aceite en la punta de mi pene. Flecto sus rodillas, y de espaldas a mi rostro se sento a horcajadas, colocando mi pene en su ano. Tenia un culo maravilloso y unas caderas que me alucinaban. Costo muchisimo que entrara mi pene, y su ano estaba bastante apretado, a diferencia de su hija. Yo estaba cansado, y me sentia muy raro, por haber observado y participado en todos estos ritos sexuales. Tanto tiempo que no sentia un buen garrote en mis entrañas. Dijo ella muy excitada. Un vez que mi pene estaba por completo en su ano, tomo el cubo que tenia hielo y me lo vacio en el cuerpo, llenadome de hielos el pecho, la entrepierna y toda la cama. Ella estaba literalmente montada en mi pene, y con el cambio de temperatura mi pene comenzo a ablandarse. Pero que haces? Le dije. Espera y veras.( respespondio) No paso un minuto y senti las terribles ganas de orinar, ella sabia que despues de eyacular dos veces más el cambio de temperatura, mi orina no podia aguantar. Necesito orinar le dije. Haslo, es lo que quiero respondio. ¿qué????( dije asombrado) Vamos, oriname dentro. Hice todo lo posible por contenerme o tratar de salirme, pero ella me tenia apresado con su cuerpo, y sin nada más que hacer comence a orinar. Hummmmmmmm decia ella. Que delicia sentir tu liquido caliente. Gozaba de una manera insospechada. Ahora sucedió lo que jamas me imagine. Una vez que habia terminado de orinar, ella se tendio de espaldas sobre mi, y me dijo que girara. Quede sobre ella con mi pene metido en su ano. Yo trate de salir, pero mi sorpresa fue muy grande cuando vi que mi pene no podia salir. Al parecer la presion y la falta de aire habian dejado atrapado mi miembro en su ano, y ella lo sabia. Ssiiiii, me siento como una perra, estamos pegados cariño ( me dijo) al tratar de salir me hacia daño y dolía demasiado. Alicia e empezo a acomodarce hasta quedar a lo perrito, y la muy desgraciada avanzaba llevandome con ella. ¿cuánto tiempo durara esto? Le pregunte—-disfruta muchacho, me respondio. Ella cogio un consolador que tenia en el borde de la cama y comenzo a masturbase, se lo metia en la vagina mientras mi pene estaba en su ano. Tocame las tetas, tiralas, apretalas, pellizca mis pezones. Golpeame las nalgas!!! Yo comence a seguir su juego, con mi mano abierta, golpee su suave trasero. -Más fuerte!!!! Más!!! Su piel se tornaba de color rojo producto de los golpes que le di, hasta que luego de 20 minutos en esta posicion, terminaron por agotarme. Estaba apresado por su ano. Era tarde y le dije que mis padres se preocuparian, así que debia buscar la forma de liberarme. ISABEL!!!!!! Ven aca!!! Grito ella. En pocos minutos aparecio en ropa de dormir su hija, diciendo: ¡ya te has quedado pegada! Si, respondio, trae el liberador. Salio del cuarto y llego con un tubo de plastico, del diametro de un lapiz, pero mucho más largo. Sacanos hija por favor. (dijo alicia) Yo estaba como arrodillado, y Alicia estaba a lo perrito. En eso Isabel aceito el ano de su madre, justo entre mi pene y su esfinter, y comenzo a meter el tubo. Por suerte mi ereccion ya no existia, y pudo entrar, aunque muy lento, dentro de su ano. Cuando ya lo metio cerca de 10 cm, por el otro extremo comenzo a salir mi orina, que isabel vacio en el recipiente del hielo. una vez vaciada, pude liberarme sin problemas. Mi pene estaba de un color rojo. Isabel me dio un beso en la mejilla y se retiro, y al salir me pregunto ¿ cual es tu nombre? Fernando, respondi. Mucho gusto fer, nos vemos pronto. Y se marcho. Alicia, bastante agotada, se recosto en la cama, me dio las llaves de su auto y me dijo, bueno, vete a casa y nos vemos mañana. ¿limpiaras la piscina? ¿ o no? Claro le dije. Al llegar a casa le explique a mi padre que se me habia pasado la hora, así que doña Alicia me habia dejado su auto solo hasta mañana. Al otro día llegue a la casa de Alicia y entre. -Hoooola!!! Ya regrese, soy Fernando —- Estamos arriba, dijo Alicia, ven a ver una película que ya va e empezar. Estaban en bata mirando un gran televisor. En eso empieza la grabación y era un video casero, ¿quién actua en esta pelicula?(pregunte) Espera y veras dijo isabel. Cuando apareci yo desnudo sobre una mesa, lleno de helado sobre mi pene, y alicia que se disponia a comerlo. Tenemos circuito de tv en toda la casa, no te parece genial? Isabel se abrio la bata y empezo a tocar su clitoris mientras miraba la grabación. Alicia no tardo en seguirla, y yo, desnividamente abri mi pantalón, saque mi pene y empece a masturbarme tambien.

Doña Amparo

11 de Marzo de 2009

Me han dicho que la iniciación sexual de las chicas es siempre muy difícil y traumática y que todas las mujeres recuerdan como, cuando y donde perdieron la virginidad. Yo no sé si para los hombres es mas o menos fácil mas o menos difícil, pero sé que mi iniciación sexual la recordare toda la vida. Vivíamos en Madrid, en una casa de ocho pisos con tres viviendas por piso. Nosotros vivíamos en el segundo y Dª Amparo vivía en el cuarto piso. Yo tenia diecisiete años recién cumplidos cuando la única hija de Dª Amparo, Amparito, se casó. Como Dª Amparo era amiga de mama, antes de la boda vino mucho por casa para hablar de vestidos, invitados, salones, padres del novio, menús para la cena y todas esas cosas de las que las madres hablan antes de una boda. Dª Amparo debía tener unos cuarenta y seis años, pero muy bien llevados. La información oficial que yo tenia entonces, era que había sido guapisima actriz de teatro y que D. Luis se enamoro como un loco de ella. La siguió por media España viendo todas sus representaciones hasta que por fin ella acepto su proposición y se casaron. D. Luis era quince años mayor que ella, aunque delgado y de aspecto distinguido se le veía avejentado, aun mayor de sus sesenta y un años. Tenia aspecto de viejo mientras que Dª Amparo aun se vea lozana y atractiva. D. Luis venia de vieja familia andaluza, con aires de nobleza, ricos terratenientes con olivares y varios cortijos. Después de la boda se asentaron en Madrid donde había nacido Amparito. Yo no se como había sido de guapa en su juventud, pero a los cuarenta y seis años Dª Amparo estaba pero que muy bien. Era alta, de pelo rubio (¿teñido?) grandes ojos verdes, boca sensual, largo y elegante cuello, prominentes pechos que llamaban la atención, fina cintura, caderas y trasero bien marcados, piernas largas con finos tobillos. Además de su buena apariencia física, se movía con aire de confianza, tenia salero, reía a menudo y contaba chistes y chascarillos con mucha gracia y un mínimo acento andaluz. Difícilmente aparentaba los cuarenta años. Yo recuerdo haberla visto a menudo años antes de la boda de Amparito, pero fue durante esta época anterior a la boda cuando se convirtió en una obsesión para mí. La veía prácticamente todas las tardes en casa. Y aunque siempre iba muy maquillada y con el pelo bien arreglado. Ella decía que cuando venia a casa no se arreglaba por que estabamos en confianza. Así que a menudo bajaba con vestidos o batas andaluzas, muy sueltas con buen escote. Escote que a menudo me dejaba ver su valle de las delicias y buena parte de sus opulentos pechos. Ella parecía haberme cogido mucho cariño y a menudo me abrazaba y estrujaba diciendo - ¡qué guapo es mi Currito! (yo me llamo Francisco, pero ella es la única que siempre me ha llamado Currito). Cuando me abrazaba sus maravillosos pechos se estrujaban contra mí, yo pensaba que mientras me apretara con sus tetas podía llamarme lo que quisiera. Había tardes que bajaba con su bata pero sin sujetador y cuando me abrazaba, o se inclinaba un poco.. Entre los escotes, exhibiciones, abrazos y estrujamientos, yo me acababa poniendo muy excitado y tenia que irme al cuarto de baño a masturbarme como un mico. Pasada la boda de Amparito, sus visitas fueron un poco menos frecuentes, pero todavía venia una o dos tardes por semana a enseñar fotos de la boda, del viaje de novios, etc. Los abrazos y achuchones se hicieron mas pronunciados y Dª Amparo empezó a decir que qué guapo era y que contenta estaba de no haber tenido un hijo, porque no podría haber sido tan guapo como su Currito. Recuerdo que en un par de ocasiones entré en la sala cuando ella y mi madre se estaban riendo a carcajadas y cuando yo pregunté de que reían, Dª Amparo dijo: - Currito mi niño bonito, cosas verdes de viaje de novios que no te puedo contar porque me pondría muy colorada y tu aun eres muy jovencito. - Mientras así decía ponía su mano sobre sus pechos y con una sonrisa de picara me guiñaba un ojo. A mí la señora me ponía mas caliente que la puñeta, porque la verdad es que con su magnifico cuerpo, su gracia, salero, apretujones y juegos, la encontraba de lo más deseable. Ella parecía no darse cuenta y seguía abrazándome y jugueteando conmigo como si yo fuera un niño y acababa poniéndome de lo más cachondo. Mis visitas al cuarto de baño para pajearme en su honor, cada vez que ella jugaba con su Currito, se convirtieron en una rutina. Claro esta que siendo una amiga de mama nunca me atreví a decir ni hacer nada mas que mirar con cara de tonto y tratar de buscar el mejor ángulo para mirar hacia abajo del escote, o hacia arriba de la falda. Una tarde volvía yo del instituto, a eso de la seis, y vi a Dª Amparo que venia cargada con varias bolsas, al parecer bastante pesadas. Me acerque a ella y le pregunte si le podía ayudar. Me dijo que no solo era guapo sino muy cortes. Cogí las bolsas (no es que parecían, es que eran muy pesadas) y la seguí. Subimos en el ascensor y ella me pidió que le ayudara a llevarlas hasta su cocina. Entramos a su piso y puse las bolsas sobre la mesa de la cocina. Dª Amparo me dio un gran abrazo (yo pense que estrujaba y refrotaba sus maravillosos pechos contra mí mas fuerte y más tiempo de lo habitual) y dijo: - Gracias Currito, guapo. No sé que hubiera hecho sin ti, estaba medio muerta cuando me ayudaste. Muchas gracias hijo. - - No hay de que Dª Amparo, no hay de que. Si le puedo ayudar en algo en el futuro no dude en llamarme. - Me dirigí hacia el pasillo, pero Dª Amparo me interrumpió inmediatamente. - No hijo, ¿no te iras ahora? Por lo menos déjame que te invite a una cervecita y algo de picar. - - Muchas gracias Dª. Amparo, muchas gracias, pero no se moleste. - - Uy mi niño, no es ninguna molestia y es lo menos que puedo hacer después de lo que has trabajado por mí. Anda, vamos al salón. - Pasamos al salón, me invito a sentarme, me pregunto que querría beber, le dije que cerveza. Trajo la cerveza y unas bandejitas con almendras, aceitunas y otras cosas para picar. - Currito, déjame que me cambie a otra ropa más cómoda. - Pasó a la habitación que había enfrente del salón. Yo me serví la cerveza y empece a picar las almendras. Al levantar la cabeza para beber la cerveza, casi se me cae la cerveza, la cabeza y.. la baba. La puerta de la habitación donde había entrado Dª Amparo estaba entreabierta y vi pasar a Dª Amparo con su falda pero desnuda de cintura para arriba, con los pechos al aire. La visión no duró mas que un instante, mientras ella cruzaba la habitación, lo suficiente para que notara que eran bien grandes y se movían como flanes. Me quede helado, paralizado, sin saber que hacer o pensar. Fue tan breve la visión que en seguida empece a dudar de si de verdad la había visto o si mis múltiples masturbaciones pensando en ella me hacían alucinar. Cuando me repuse un poco del impacto de aquella celestial visión, decidí beber un poco de cerveza, tome un trago y según ponía el vaso sobre la mesa vi a Dª Amparo cruzar la habitación otra vez; ahora sin falda, solo con medias y bragas. Si, de verdad la estaba viendo, no era una alucinación ¡estaba buenisima! Otra vez la visión no duro mas que un segundo, pero ¡Qué segundo! Tenia unos muslazos y un trasero de exposición. Tan buena estaba, que empece a temblar y tremendos escalofríos recorrían mi cuerpo. De alguna forma me convencí de que, no era cierto, que no la veía, que estaba alucinando, con la mano todavía temblando de excitación, tome un buen trago de cerveza, otro, otro y poco a poco deje de temblar como una hoja al viento. Al poco tiempo salió Dª Amparo ¡qué digo Dª Amparo! Salió la fantasía onírico-sexual de cualquier adolescente. Llevaba zapatos de alto tacón, con medias negras. Una falda negra muy, muy ajustada velaba o desvelaba unas ancas y un trasero ni grandes ni pequeños si no perfectos; un jersey rojo, de fina lana de angora, muy ajustado realzaba sus magníficos pechos. El amplio cuello del jersey caía por el hombro derecho hasta medio brazo revelando un suave, redondo y sensual hombro sin la mas mínima traza de tirante de sujetador. El bello rostro estaba realzado por el maquillaje y pinturas de guerra en los lugares propios: labios, mejillas, pestañas y párpados. La melena rubia, suelta, hasta por debajo de los hombros. Lentamente se acerco a mí, sonriendo, las perfectas piernas moviéndose como las de las modelos en las pasarelas, las caderas en sinuosa cadencia, los pechos bamboleando.. todo era perfecto y mucho mas de lo que yo podía soportar. No se si la ropa era mas cómoda para ella, pero para mi.. No sabia si saltar sobre ella y violarla, si pegar alaridos de placer-terror o si salir huyendo de la casa antes de hacer una barbaridad. - Currito, perdona que haya tardado, pero es que no sabia que ponerme, espero que no te importe que me hay apuesto estos trapillos de estar por casa. ¡Dios, santo bendito! Me cago en los trapillos de andar por casa. Si aquello eran trapillos.. De forma incoherente, murmure algo, no recuerdo que, y ella se sentó a mi lado. Con el hombro descubierto junto a mí, cuando trataba de coger unas almendras su teta se apoyaba en mí, mientras la apertura del jersey se inclinaba hacia delante y me ofrecía una magnifica vista de su embelesadora cordillera. ¡Madre del amor hermoso! Yo sudaba por todos lados. Hacia grandes esfuerzos para dejar de temblar. - ¿Tienes novia Currito? - - No Dª Amparo. - - Hoy, mi niño no te pongas colorado que somos amigos desde hace mucho tiempo. ¿No te importa que te pregunte estas cosas verdad? - - No Dª Amparo, claro que no. - Dije yo tartamudeando. Ella hizo como que no notaba mi tartamudeo. - Pero con lo guapo y fuerte que eres Currito, debes tener muchas chicas a tu disposición. - -No señora, no tengo ninguna. - Ay, Currito no me seas borde, deja de llamarme señora y Dª Amparo que me haces sentir muy vieja. Llámame Amparo o si quieres tía Amparo, pero no seas tan formal. Bueno, aunque no tengas novia ni salgas mucho con chicas, si que habrás hecho el amor varias veces ¿verdad Currito? - Yo debí ponerme de todos los colores. Jamas se me hubiera ocurrido que una señora como Dª Amparo pudiera preguntarme algo asi. Me imagino se me paralizo el cerebro, la lengua, la cara y todo el cuerpo. Dª Amparo mas fresca que una lechuga dijo: - Anda Currito, no seas tímido conmigo que tenemos mucha confianza y podemos hablar de estas cosas. Además, yo ya soy muy mayor, es como si fuera tu mama asi que no hace falta que te pongas colorado. - Después de toser, carraspear, tartamudear, tomar aire veinte veces y conseguir que el corazón dejara de pegarme golpes en el pecho, conseguí decir: -No Dª Amparo, nunca he hecho el amor. Y usted no es tan mayor, que es muy, pero que muy atractiva. - Uy mi Currito ¡que galante eres! - Asi diciendo me dio un abrazo en que claramente note sus maravillosos pechos, libres de sujetador restregándose contra mí, mientras ella besaba mis mejillas y de forma accidental tocaba mis labios con los suyos. No se como lo hizo, pero con el abrazo, los besos y otros movimientos la falda se había subido bastante y ahora dejaba a la vista los magníficos muslos. Con el tema de la conversación, los abrazos, los pechos, los muslos, el hombro al descubierto.. yo tenia una tremenda, casi dolorosa, erección que me hacia sentir muy incomodo, sobre todo temiendo que ella lo notara. - Currito ¿sabes como dar besos de amor? - Ahí si que me quede sin oxigeno, respiración, o latido cardiaco; estoy seguro de que mi encefalograma quedo plano durante varios minutos, descerebrado, completamente descerebrado. Con la intensidad de mi sonrojo hubiera podido hacer de piel roja en películas del más fiel tecnicolor. Cuando recuperé el uso de la palabra articulada, creo que chamulle algo como: - Do, Do, Do, Do, ña, ña, ¡Doña Amparo! - - Currito, hijo, que me llames Amparo. Además, no tartamudees y, sobre todo, no dejes de respirar tanto tiempo que me asustas; bueno, ¿sabes o no sabes besar? - - No he besado nunca, Amparo. Bueno ya sabe, no he besado.. - Ya te entiendo Currito, ya te entiendo. No me lo explico, un chico tan guapo como tú y todavía sin experiencia. Mira esto esta muy mal, en nuestra sociedad enseñamos todo tipo de tonterías como religión comparada y trigonometría esférica que no sirven para nada y las dos cosas que de verdad necesitan saber los jóvenes: Como hacer dinero y como hacer el amor, son las únicas cosas que no enseñamos. ¿Tú quieres que yo te enseñe? - ¡Madre mía que tarde! Parecía que Dª Amparo estaba experimentando para medir con exactitud lo que hacia falta para que mi corazón diera un salto, saliera de mi pecho y diera carreras por el suelo. ¿Que podía decirle yo? ¿Que llevaba meses masturbándome como un mandril obsesionado con ella? ¿Que no quería que me enseñara a hacer el amor, que lo que quería era follar a lo bestia hasta morirme? ¿Que ardía en deseos de tener aquellos dulces pechazos en mi boca y mis manos sobre aquella muslada de alabastro? ¿Que quería estar encima de ella, debajo de ella, de medio lado.. como fuera, pero con ella? ¿Que quería besar sus labios, su cuello, sus pechos, su coño, su culo, sus muslos.. ? Por fin dije: - Dª Amparo, no, no, no, no se que decir, me da mucha vergüenza. - - Mira Currito, que no me llames Dª Amparo, que no me trates de usted y que a ver si dejas de comportarte como un bobo. ¿Te doy asco? - -Uy Dª.. Amparo claro que no, que me vas a dar asco, si eres guapisima y llevo meses pensando en ti. - Nada mas pensando o también haciendo, ¡pillín! - Mientras decía esto, hizo un clarisimo y obsceno gesto con su mano, como sujetando un tubo, moviéndola de arriba a bajo delante de su ingle que no dejaba ningún lugar a dudas. Por enésima vez esa tarde estaba avergonzado, con la cara como el proverbial tomate y sin saber que decir. - Bueno, bueno, ya veo por tu cara que no solo pensabas, sino que también hacías. Mira, no te avergüences, para mí es un honor que un chico joven y tan guapo como tu se ponga caliente pensando en mi. Anda tontin, no seas tan vergonzoso y dame un beso. - Yo viendo que se me abría el cielo, humedecí mi labios y los puse sobre los suyos. Me encanto la sensación, de mis labios contra los suyos. Separe mi boca de la suya y me quede parado sin saber que hacer o decir. Con una leve sonrisa Dª Amparo dijo: - Currito.. Así no vas a partir muchos corazones. Mira, déjame hacer a mi. - -¡Leche! Puso una mano en mi nuca, se inclino, puso sus labios sobre los míos, jugó con su lengua hasta que yo abrí mi boca. Con su mano empujo mi cabeza contra la suya, metió su lengua hasta tocarme la campanilla, cuando yo conteste introduciendo mi lengua en su boca, ella suavemente la mordió. Mientras jugueteábamos con nuestras lenguas cogió una de mis manos y la puso contra uno de sus pechos. ¡Dios que sensación! por primera vez en mi vida tocaba una teta con mis manos, aunque fuera a través del jersey. Dejando mi mano en su pecho, llevó la suya a mi ingle y suavemente la movía de arriba abajo. Dado el tamaño de mi erección no tuvo ningún problema para identificar mi pene y suavemente lo acariciaba sobre mis pantalones. Yo creí que me habia muerto y habia ido al cielo. ¿Como poder describir las cien mil sensaciones que me invadían: tocando su pecho, notando su mano sobre mi pene, mi lengua, la suya.. ? - ¡Ozu Currito! Parece que vas ser buen estudiante aprendes rápido. A ver, ahora hazlo tu. - Yo no me hice de rogar. Puse mi labios entreabiertos sobre los suyos y metí mi lengua en su boca y puse mi mano sobre su pecho. Ella separo su boca de la mía y suavemente dijo: - Por debajo del jersey Currito, por debajo. - Metí mi mano debajo del jersey y.. ¡Cristo bendito! Aquello era la gloria, tocando la maravillosa, cálida y firme teta de Amparo ¡que maravilla! Cuando pensaba que aquello era el no va mas, Amparo dijo: - La otra mano Currito, con la otra mano acaríciame entre los muslos. - ¡Anda la leche! Le tocaba entre los muslos, suaves, sedosos y subí hasta la braga ¡Coño, Amparo no llevaba bragas! Toqué su vello púbico, los labios de su coño estaban bien húmedos. Me puse a cien, ya no sabia lo que decía ni lo que hacia. - Amparo te quiero desnudar. - - Y ¿quien te lo prohibe hijito? - Con el mismo cuidado con que un sacerdote desvela el objeto más sagrado de su religión, yo cogí su jersey con ambas manos y lentamente lo icé. ¡Que maravilla! Que par de pechos magníficos. La tez clara, las grandes areolas rosa intenso y los pezones duros y puntiagudos. Como un loco hundí mi cabeza entre aquellos pechazos y besaba, chupaba, estrujaba, mordisqueaba.. - Calma, mi niño, calma. Tienes que aprender, entre el máximo placer y el dolor hay una línea muy fina, procura no cruzarla. Me estas dando mucho gusto chupando mis teticas estrujando y besando, pero cuando muerdes me haces daño. A algunas mujeres les gusta que les hagan un poco de daño, a mi no. Así, así, chupa Currito chupa. - Aquello era la gloria ¡que carnazas! ¡que tetas! ¡que tía! Puse a Amparo de pie. Noté que la falda tenia una cremallera a un lado. La abrí y la falda callo al suelo. ¡Dios bendito! Amparo habia venido bien preparada para seducirme, poco a poco a pesar de mi inexperiencia me daba cuenta que aquello no era casualidad; que ella seguro que no iba por casa todos lo días con zapato de tacón alto, medias negras, liguero de encaje gránate oscuro sujetando las medias, sin bragas y sin sujetador y con un finisimo jersey de angora. La muy zorra se habia preparado, pero.. ¡Qué bien lo habia hecho! ¡Qué buena estaba! Tenia la tripa plana, sin estrías, bien conservada, las caderas redondas y bien prominentes, el pubis cubierto con vello castaño oscuro. No podía ver el sexo tapado por el frondoso bosque, pero la muslada era impresionante. Muslos bien torneados, macizos no fofos, tirando un poquito a gruesos, tentadores, deseables, yo los tocaba, palpaba, sobaba sus ancas maravillosas, palmoteaba sus cachetes, estaba como un niño en una pastelería: Había tantas cosas que deseaba, que quería, que no sabia por donde empezar. Yo subía y bajaba como pájaro en jaula, besaba un pezón, mordis-queaba un cachete; sobaba un muslo, estrujaba una teta ponía mi mano en su sexo. ¡Dios que festín! Por fin Amparo decidió poner un orden. - Mira Currito, no lo vas ha poder hacer todo en un día, así es mejor mi alma. Así volverás otros días y te enseñare mas cositas. Mira, ahora te voy a enseñar algo de lo mejor que hay en esta vida. Asi diciendo, con diestras manos soltó mi cinturón, abrió la bragueta y dejo que mis pantalones cayeran al suelo. Con gesto fluido (claramente, no era la primera vez que lo hacia) cogió el elástico de mis calzoncillos y los bajo hasta el suelo. Sin perder comba se puso en cuclillas delante de mi, con las piernas abiertas y cogiendo mi pene, ya bien duro y enhiesto, en sus manos dijo: - Currito, mi alma, buen instrumento tienes, espero que no crezcas mucho mas por que como te crezca un poco mas esta verga.. Puedes hacer mucho daño con un aparato asi. Ahora, mi niño, aprende y disfruta: aprende como se chupa una verga y disfruta de la mamada de un verdadera experta. - ¿Cómo describir el éxtasis? Aquello era increíble Amparo recorría su lengua por mi verga como si tocara la flauta, a veces se la metía toda en la boca, otras veces la cogía con su mano y me masturbaba, de repente lo dejaba y con su lengua jugaba sobre mi glande. A parte del placer y gusto que me daba, aquello era ver como un maestro artesano ejercitaba toda su maña y todo su arte. Claro esta que no me pude contener, en poco mas de un minuto con un aullido me corrí como una bestia y eyacule en su boca. Amparo con autentica glotonería, no solo se lo bebió todo, si no que con una mano me ordeñaba la verga para estar segura de no se desperdiciaba ni una gota. - Lo siento Amparo, estaba tan excitado que no me dio tiempo a avisarte que me llegaba el orgasmo. - - Mira Currito -dijo ella, mientras relamía mi leche alrededor de sus labios- no andes buscando palabritas cuando tu y yo estemos solos. - No has tenido un orgasmo: tu te has corrido como un toro. No hace falta que me avises de nada, me encanta la leche de macho y me beberé toda la que me quieras dar. ¿Te ha gustado mi chupada mi niño? - - Amparo es el mayor placer que he tenido en mi vida; eres y estas buenisima. - Mientras a si decía yo me arrodille a su lado para jugar con aquellas tetazas que me tengan fascinado. Las cogía con las dos manos, las estrujaba, retorcía, besaba, chupaba ¡Dios que fuentes de placer! Amparo me animaba y hasta ponía sus manos debajo de las tetorras, como si fueran bandejas y levantándolas, las ofrendaba a mi boca. - Currito, parece que te gustan mis teticas, ¿eh viciosillo? - - Amparo de teticas nada, que tienes un par de melones inmensos y me gustan mas que untar pan en la salsa. - - ¿Sabes lo que es un cubano? Amante - - No Amparo ¿qué es un cubano? - - Hoy mi niño, vas a ver. - Amparo se irguió se fue al sofá y se sentó en él con las piernas bien separadas y me dijo que me acercara a ella. Me acomodo entre sus piernas, cogió mi verga que estaba medio caída, la puso en su boca y aspiro como un aspirador. Ni que decir tiene que mi nabo empezó a prestar atención. Enseguida se puso duro. Amparo lo saco de su boca, cogió sus tetas con ambas manos y juntándolas, escupió un par de veces en el delicioso valle y puso mi picha entre sus tetas. Con sus manos bajaba y subía las tetorras y cuando la punta de mi capullo asomaba por entre las dos montañas de la gloria ella le daba un lametón con su lengua. No sé que me daba mas gusto, el pajote fantástico que me hacia con sus tetorras o el ver a un artista en el zenit de su arte. Ver el arte de Amparo manejando sus pechazos era como ver a Velaquez manejar los pinceles o a Rodin manejando el cincel. ¡Que gracia! ¡Que sutileza! ¡Que eficacia! ¡Que salero! ¡Que tía! ¡Que tetas! Yo babeaba, ponía los ojos en blanco, tocaba los tetones, acariciaba su cara y murmuraba cosas incoherentes. - Currito, deja de hacer ruidos como un tonto hijo ¿te gusta el cubano? - - Joder Amparo, y como no me va a gustar si es la leche de bueno. - - ¿No me la quieres hincar en mi conejillo? - - Amparo, coño deja de burlarte de mi, claro que te la quiero meter, tengo unas ganas de follarte.. que no veas. - - Vale mi amor. - Amparo se echo en el sofá, se esparranco y dijo: - Ven aquí cielo, ven aquí y follame todo lo que quieras, métemela hasta el corvejón, rómpeme el coño, follame como lo que soy: una puta viciosa; hazme tuya para siempre ángel mio. - Me subí encima del sofá, me puse entre sus piernas y la ensarte con mi lanza enfurecida. ¡La leche bendita! Aquel coño era maravilloso, cálido, húmedo, acogedor, suave, ajustado, aquello no hay quien lo pueda describir, mi sensación de varón triunfador, estar encima de Dª Amparo, mi fantasía de meses, dominando mi primera mujer, mi primera follada, su sabiduría, mi placer.. Si en el Cielo no dan algo asi.. ¡no quiero ir al Cielo! - Para, Currito, para no te corras todavía, te quiero enseñar otra cosa. - Yo deje bombear su almeja, y con mi verga metida hasta lo más profundo dije: - ¡Coño Amparo, quiero correrme! - - Claro que si, pichoncíto mío, pero te puedes correr haciendo otra cosa, sácala mi amor, sácala. - La saque, Amparo me llevo detrás del sofá. De debajo del sofá saco unas cuerdas y dijo: - Mira pichón te voy a enseñar algo maravilloso, dame tus manos. - Le di mis manos. Ella puso cuerdas alrededor de mis muñecas, me hizo doblarme sobre el sofá y luego las ato a las patas de delante con mucha tensión. Yo no me daba cuenta de lo que pasaba. Ver a aquel cuerpazo glorioso moverse a mi alrededor, las tetas bailando, el culo temblando como un flan, mis ojos pegados a sus curvas, sus carnes y no prestaba atención a lo que ella hacia. Cuando quise darme cuenta mis muñecas y mis tobillos estaban atados al sofá y yo, doblado sobre el, no podía moverme. Amparo se sentó en el suelo detrás de mí, cogió mi picha con una mano y empezó a tocar la zambomba mientras su lengua sabia chupeteaba alrededor de mi ojete. - Te voy a hacer el mejor beso negro de tu vida, pichón mío. - La grandisima marrana metía su lengua dentro de mi culo. Después note como metía un dedo, después dos y los giraba y dilataba mi esfínter. Alternaba, dedos, besos, lengua, dedos.. Yo dije: -Amparo me vuelves loco. ¿Cómo puedes besar mi culo, so marrana? ¿No te da asco? Sigue, sigue putorra que me das mucho gusto. ¡Que guarra eres, pero que bueno.. ¡ - Luis, ya esta listo ven. - Amparo paso por debajo mis piernas y empezó a chuparme la picha con gran entusiasmo. Cuando mas embelesado estaba con sus chupeteos note como algo gordo me entraba en el culo. - ¿Que me metes en el culo Amparo? - Volví mi cabeza y ¡Hostia bendita! El vejestorio de Don Luis, lleno de arrugas y de babas me había ensartado como a una aceituna. Me estaba dando por culo, sus sarmentosas manos acariciaban mi pecho y su asquerosa boca chupaba y besaba mi cuello. - No, nooo, cabrones no me hagáis maricón. Jodío vejestorio, sácala, sácala cabrón que te mato. Amparo te voy a dar de hostias. - ¡Hijos de puta! Yo estaba angustiado, supongo que porque a mi edad pensaba que si me daban por culo una vez ya era marica de por vida. Chillaba y berreaba como un berraco. Pero.. atado como estaba era todo lo que podia hacer. - Currito, capullo, deja de chillar, mi niño que no te pasa nada malo. Mira angelito, cuando acabe Luis me la puedes meter a mí en el culo todo lo que quieras. Aguanta un poquito mi ángel, ya veras, te acabara gustando y cuando me des por culo a mi.. no veas el gustirrin que te voy a dar. - ¡Que cabrona aquella zorra! Me había engañado y seducido como a un idiota, llevaba meses planeándolo. La muy guarra estaba haciendo de chula para el marica de D. Luis. Como todas las mujeres fueran tan falsas y calculadoras como la jodia Amparo los hombres íbamos de culo. Yo trataba de moverme y escaparme pero entre las cuerdas y los dos no podía hacer nada. Tenia una furia, una ira, un cabreo.. Amparo seguía chupándomela, D. Luis seguía porculizandome y yo empecé a pensar, lo comido por lo servido. Amparo chupaba de maravilla y pasados la sorpresa y el dolor inicial, lo del culo, mientras ella me hacia una mamada profunda, hasta me gustaba. El vejestorio asqueroso que con entrecortados vahídos se me estaba beneficiando dio unos grititos, se agarro a mi pecho como un loco, tuvo unos espasmos y se cayo al suelo. Amparo siguió haciendo maravillas a mi butifarra con su boca. - Suéltame Amparo, coño, desátame. El marica de tu marido ya se ha corrido, ya me puedes desatar.. - Ella siguió chupándomela un ratito y por fin, pasando otra vez por debajo de mi arco pubico desató mis tobillos y muñecas. Note que D. Luis ya no estaba en la habitación el viejo maricón había desaparecido como había venido, sin dejarse notar Yo frote mis manos y tobillos para desentumecerme. Sin que yo dijera nada, la guarra de Amparo limpio mi culo con su lengua. Yo medio llorando pregunte: - Porque has hecho esto Amparo, porque, porque me has hecho un marica para toda mi vida. - - No seas tonto Currito. Porque Luis te haya hecho un hombre follando tu culo no quiere decir que seas marica. El que yo te de por culo con mi lengua, o con mis dedos ni me hace a mi un hombre ni a ti un maricón. - Yo estaba enfurecido. Cogí a Amparo por los pelos con una mano mientras con la otra la abofetee. - So puta dime lo que pasa, dímelo. - Amparo me miro con odio en los ojos. - Currito, no vuelvas a pegarme o no vuelves a verme en toda tu vida. Si quieres que te las razones de lo que pasado, pídelo, pero no vuelvas a pegarme. - - Lo siento Amparo, explícame que ha pasado aquí. - - Mira Currito, no sé que te habrán dicho a ti tus padres, pero yo le digo a todo el mundo que de joven yo fui una muy prometedora actriz de teatro clásico. Y una mierda. Yo era putilla de cabaret. - Cuando tenia veintidós años tuve un descuido y me quedé preñada. No me di cuenta hasta que estaba de tres meses. Por las razones que fuese no quería tener un aborto, a los cinco meses empezaba notarse mucho, no sabia que hacer. Desesperada se lo conté a un barman del cabaret que era mariquita, muy buena persona y nos habíamos hecho muy amigos. Él me consoló y me aseguro que ya encontraríamos alguna solución. Dos dias mas tarde el barman me dijo que tenia una solución. Uno de sus amantes (Luis) era de una familia muy rica y muy conservadora. Los padres no podían tolerar la idea de que el hijo fuera de la cascara amarga y le habían dicho que si no se casaba y tenia hijos lo iban a desheredar. Luis quería hacerme la siguiente proposición. Nos casábamos, nos íbamos a vivir a Madrid donde nadie nos conocía. - Cuando tuviera mi hijo (Amparito) estaríamos casados y el hijo seria legal. Nada mas teníamos que pretender que estabamos casados yo podría follar con quien quisiera sin dar escándalos, el seguiría con sus amigos, sin dar escándalo y podríamos vivir de las rentas de la fortuna y las tierras que le dejarían sus padres. Quizás no era el ideal con el que sueñan las chiquillas de quince años. Pero mejor que hacer de puta con un hijo que alimentar ya era. Nos casamos y .. vivimos felices. Ni a Amparito ni a mi nos ha faltado nunca nada, yo he tenido muchos amantes, y Luis también. Él se ha portado muy bien conmigo y quiere a Amparito mas que muchos padres biológicos quieren a sus hijos. Ahora que es viejo le cuesta encontrar amantes así que yo, por el afecto que le tengo y por lo bueno que ha sido con nosotras, de vez en cuando, me traigo a algún chaval guapo (como tu mi ángel) a casa y cuando estamos en plena faena el se beneficia un culito de chaval que buena falta le hace a l hombre. - ¡Manda huevos! ¡Que tía! Todo esto lo contaba con el mismo tono de voz con el que otros describen como hacer una tortilla o como barnizar una silla. ¡Cómo la cosa más normal y natural del mundo! - Asi que tu me has seducido para que el marica de tu marido me pudiera desvirgar el culo. En realidad para violarme. - - No exactamente Currito, tu me gustas mucho, pero no soy celosa y te puedo compartir con Luis. - - Amparo, ¿recuerdas que hace un momento me dijiste que si te pegaba no me volvías a ver? - - Si, Curito lo recuerdo muy bien. - Sin decir nada mas con la mano izquierda la cogí de los cabellos y con la derecha le di diez o doce hostias con todas mis fuerzas. Cuando solté sus cabellos se cayo al suelo medio desmayada. La cogí por los sobacos, la levante y sentándome en el sillón la tendí sobre mis piernas y empecé a azotar como un salvaje aquel culote maravilloso. Amparo, empezó a gritar y llorar pero pronto se acabaron las fuerzas y lo único que hacia era gimotear. Cuando la mano me dolía y no podía pegar mas, deje de azotarla y la puse de rodillas frente a mi. La cachonda, segura de si misma y dominante Amparo, no estaba tan dominante ni tan segura con churretones de rimmel cayendo de sus ojo marcando surcos en su maquillaje. - Amparo, ¿Sabes porque te he pegado? - - No, Currito dijo gimoteando. - - Porque no solo eres una mala puta, pero estas haciendo de chula para el marica de tu marido y porque encima has tenido los huevos de amenazarme. Tu a mi no me amenazas so guarra. Vendré aquí cuando quiera, te follare como y cuando quiera y si rechistas te monto un escándalo en la vecindad de mil pares de cojones y os denuncio a la policía a ti y al marica de tu marido como corruptores de menores. ¿Te enteras de quien manda aquí? - Me pareció que un relámpago de ira cruzaba sus ojos. Rápidamente cogí su pelo con mi mano izquierda y levante mi mano derecha. Amparo bajo los ojos con humildad y dijo: - Si Currito, tu mandas. - - Vamos a ver si nos enteramos todos. Dile al marica de Luis que venga aquí. - Llamo a Luis y el viejo, acobardado vino al salón. Mira Luis, como vuelvas a tratar de pillarme de sorpresa otra vez te muelo a palos. Voy a venir aquí cuando quiera a follarme a la putorra de tu mujer. Si prometes no hacer ruido te dejare mirar. De vez en cuando quizás te deje que me la chupes, igual yo te doy por culo alguna vez y el día de tu santo, quizás te dejare que mientras tu mujer me la chupa tu me des por culo. ¿Te enteras? - Si Paco, me he enterado. - - Anda chúpamela cabrito. - El viejo puso cara de gustirrin y empezó a chupármela. No era ni la mitad de bueno que lo que hacia su mujer, pero.. no estaba mal. Mientras el viejo me la chupaba yo miraba a Amparo a mis pies. Ella tenia una cara de confusion pero a pesar de la paliza que le había dado, seguía estando buenisima y aquellos melonazos suyos me volvían loco. Al verla asi, rendida, dominada por mi me excitaba aun mas. Mi pija se empalmo bien empalmada. - Luis, ahora chúpale el culo a Amparo. - - Paco, que a mi las mujeres.. me dan mucho asco. - - Chúpale el culo o te inflo a leches. - El vejete le chupo el culo, cuando me pareció que estaba bien lubricado, le aparte y dije: - Mira Luis, mira, como le follo el culo a la puta de Amparo. - Sin mas ceremonia, agarre las caderas de Amparo y envaine mi espadón en su culo. Ella respingó y pego grititos pero yo sin hacer caso metia y sacaba mi verga con embeleso. ¡Que bueno! Aquel culo era casi mejor que su boca. Esa mujer era un manantial de placer, me volvía loco de gusto. Me incline sobre ella, cogí sus tetorras con mis manos y macere su culo a conciencia. Amparo como buena yegua, culeaba, cogió mi ritmo y se empalaba al máximo, tenia miedo que se metiera hasta mis huevos. ¡Dios que hembra! No me pude contener mas y derrame toda mi leche dentro de su culo, mientras abrazado a ella, magreando sus tetas, en éxtasis, susurraba: Amparo, amparo.. Como pude me levante, cogi mi ropa, fui al cuarto de baño y me asee un poco. Cuando volví al salón, Luis se había ido y Amparo se había puesto la falda y el Jersey. Me pareció el momento de imponer autoridad. Me cago en la leche Amparo, quien te dijo que te vistieras. Ella me miro sorprendida, pero al ver el gesto duro de mi cara, rápidamente se saco el jersey mientras decía: - Hay, perdona Currito, hijo no sabia que todavía me querías en pelotas. - - Como no te voy a querer en pelotas, so guarra, si tienes unas tetas que me vuelven loco. Recuerda, aquí mando yo. A partir de ahora nada mas follas conmigo y cuando me de la gana vendré aquí y te follare por donde quiera. ¿Me has entendido? - - Si pichón, tu eres mi amo y único amante. - - Así me gustas, jodia, así me gustas. - Como premio le di un besazo en la boca y un par de suaves azotes en el maravilloso culazo y salí del piso. Mientras bajaba por la escalera silbando, iba bien satisfecho de mí mismo. Había ido a casa de Amparo como un tierno corderillo dominado por una mujer y salía de allí tres horas después como fiero león, amo de la manada y follador experimentado. Cuando entre en casa me sentía muy bien, en la cumbre de una montaña, el rey del mundo. - Paco, ¿donde has estado? Me tenias preocupada. - - Lo siento, mama, - Me incline, le di un beso en la mejilla a mi madre y con toda la frialdad del mundo me invente un cuento sobre la marcha. - En el portal me cruce con Dª Amparo, le ayude a subir unos paquetes y resulta que se le habían fundido los plomos, así que la ayude a arreglarlos pero tenia una lampara haciendo un cortocircuito, así que pase tiempo haciendo de electricista, arreglando varios cables y aparatos. - - Podías haber llamado diciéndome donde estabas, pero me alegro mucho de que ayudes a Dª Amparo. Además de ser muy amiga mía es muy buena persona y como D. Luis ya esta muy viejo, me temo que para arreglos así no tiene a nadie. - - No te preocupes mama, que a partir de ahora la visitare al menos una vez por semana a ver si necesita algo. - - Gracias hijo. Bueno me voy a preparar la cena. - Cuando mi madre salía de la habitación, me di cuenta que con sus cuarenta y cuatro años estaba bien rica, tenia buen tipo, alta, buenos pechos, cintura estrecha y un trasero.. ¡Vaya por Dios! Con un poco de suerte, igual convencía a mama de que necesitaba un electricista…

Doña Adriana, no Contratarla Hubiera sido un Error

11 de Marzo de 2009

Honestamente no me gustaba esa sirvienta y se lo hice saber a mi entonces esposa. Fui muy claro y le dije que esa mujer no me gustaba porque tenía una sonrisita muy pícara, además ya le habían dicho a ella que la mujer era de “cascos muy ligeros”, así se le dice en México a las putonas.

Al final, a mi esposa lo que menos le importaron fueron mis súplicas, ella solamente pensaba en quien le hiciera el aseo del hogar y no le importaba la reputación de aquella persona. Y no es que yo me quiera hacer el “santito” simplemente que no me gustaba que en mi hogar y con mis hijos viviera una mujer con mala fama.

Lo que más me sorprendió es que durante las primeras tres semanas esta señora se comportaba muy bien; muy decente y ya hasta me había dado vergüenza de haberla juzgado mal.

Doña Adriana, así se llamaba esa mujer era una señora de 34 años de edad, por aquel tiempo mi esposa tendría 32 y yo 33 años. La verdad es que no era mucho la diferencia en las edades pero ella si se veía mayorcita.

Estaba casada con un campesino de más de cincuenta años y había ido a trabajar a la ciudad para ayudar –decía—a su marido… Más alta que yo y que mi cónyuge, doña Adriana era una mujer blanca de color, pelo cortito como de muchachito y eso sí con muy buenas caderas y muy buenas nalgas, piernas duras y, como les decía, con una sonrisa pícara.

Como yo comía sólo ella siempre se hacía presente y me platicaba de su familia. Jamás me interesaron sus temas pero jamás logré deshacerme de ella y ella insistía en decirme que su marido casi no le hacía caso, que se sentía abandonada, y fue subiendo el tono de la plática cada que me quedaba callado hasta llegar a decir que ya no tenía sexo con su marido y que ella era una mujer muy fogosa.

Con todo y lo candente que resultaba la plática siempre terminaba por fastidiarme, me paraba y me iba a mi cuarto…

Como mi esposa siempre llegaba más tarde esa noche yo llegué muy cansado del trabajo y me llamó la atención que la puerta del cuarto de doña Adriana estaba abierto y con las luces prendidas.

Pensé asomarme para saludarle y decirle buenas noches pero, para mi sorpresa, la sirvienta estaba “profundamente dormida” acostaba sobre la cama con la falda subida y mostrando las piernas y los calzones, en esos momentos sentí que se me subió la sangre, por un lado me molestaba tal atrevimiento pero por otro lado me encontraba super excitado. Mis hijos estaban ya dormidos y con la puerta cerrada y además en cualquier momento llegaba mi mujer.

Sentí miedo pero sabía que aquella mujer lo estaba haciendo intencionalmente. El espectáculo era por demás excitante. La mujer abierta de piernas con unos calzones que apenas le cubrían aquel pelambre impresionante. Me dieron ganas de hacer mil cosas pero con los nervios de punta apenas alcancé a bajarme el cierre del pantalón sacarme la verga que tenía bien parada y ahí mismo masturbarme y me la estuve jalando a la altura de su bello púbico hasta que salió la leche y le salpiqué las piernas y la vagina que apenas si cubría aquel minicalzón.

Luego, tras despertar de la calentura apagué las luces, jalé la puerta y salí corriendo presuroso de ahí. Me dio vergüenza y me puse a pensar que hubieran pasado si mis hijos hubieran abierto la puerta.

Esa noche le hice el sexo a mi mujer desenfrenado, como poco veces se lo hacía, pero con aquella imagen que no podía quitarme de la mente… esas piernotas y aquellos pelos y luego la imagen de mi leche cayéndole sin que dijera nada, sin moverse un solo momento.

A la mañana siguiente ya no pude verla igual. Me había prendido y en mi mente sólo había un solo objetivo: ensartarle toda mi verga y verla gozar. Pero tampoco quería modificar de la noche a la mañana mi comportamiento.

Doña Adriana sabía a que hora llegaba yo a la casa y naturalmente al sentirme llegar montaba todo el teatro. Siempre por “pura casualidad” la encontraba dormida mostrándomelo todo, situación que nunca vio mi esposa porque cuando ella llegaba la puerta ya estaba bien cerraba.

Durante una semana y media yo también aprendí a manejar la situación. No me atrevía a lanzarme sobre ella porque de verdad me daba mucho temor pero, a cambio, ya cerraba discretamente la puerta y le ponía seguro por si acaso llegaban mis hijos, incluso, la tercera vez que la hizo se mostraba boca abajo y llegué al grado de acariciarle de manera muy discreta aquel precioso y enorme culo. Esa vez no me masturbé apenas si la toqué, apenas si la disfruté y salí huyendo del cuarto.

Dos días después por la noche, esperaba verla, y es que ya se me estaba haciendo costumbre pero nada… Resulta que cuando subí las escaleras me di cuenta que mi recámara estaba prendida (luz) así que decidí no hacer ruido y me asomé y ahí estaba doña Adriana hojeando un revista pornográfica que yo tenía oculta en un portafolios que estaba a un costado de la cama.

- Buenas noches doña Adri ¿se le ofrece algo?

La mujer se quedó impávida, no me esperaba tan temprano y entiendo que me había estado esculcando (revisando, husmeando) mis pertenencias porque esa revista la tenía muy bien oculta por mis hijos…

¡Ay don Argel, bu, bu, buenas noches!… estaba aquí haciendo algo de limpieza pero ya me voy a dormir…

No sabía que hacer… dejó la revista en el suelo y salió de inmediato a su recámara, y apenas si alcalzó a decir, “discúlpeme y con permiso”…

Al quedarme sólo alce la revista y vi las escenas que ella estaba viendo: SEXO ORAL… Mujeres rubias mamando vergas descomunales de negros musculosos…

Por principio no sabía que hacer pero luego tomé una decisión:

Toqué la puerta de doña Adriana… Con mucha vergüenza (creo) abrió la puerta, entré a su cuarto y le dije que necesitaba hablar con ella pero al mismo tiempo cerré la puerta del cuarto y le puse el seguro… Ella se sentó en la cama y me dijo que escucharía atenta pero la verdad es que me bajé el cierre del pantalón y le mostré la tremenda verga que traía para ella.

Doña Adriana quedó descontrolada. Me veía a la cara y veía aquella verga bien parada que parecía explotar… No hicieron falta más palabras: me acerque a donde ella y ella tomó mi excitado instrumento y se lo introdujo en la boca… agggg… agggg…. mmmmmmm que cosa tan rica…. Doña Adriana la traía muy atrasada y mamaba con una ansias que apenas si pasados los tres o cuatro minutos me vine en su boca…. Los dos estábamos muy calientes… No le dije nada, la voltié y le hice el sexo de perrito, la coloque de “cuatro” y le estuve bombeando. ¡Cuánto había deseado ese momento! Sentía sus nalgas contra mis piernas y era algo realmente delicioso…

En ese momento doña Adriana terminó por calentarme aún más cuando me dijo:

¡Don Argel, Cójame por el culo, deme por el culo! ¡Por favor!

No me lo pidió dos veces y le hice el “paso de la muerte”… Se lo saqué de la vagina y se lo coloqué en el ojete. La verdad no me importó si le dolería o no… simplemente se lo metí de un solo empujón, suave eso sí, pero de un solo empujón.

El miedo de que nos pillara mi esposa nos hizo terminar rápido, cuando todavía tenemos candela por delante….

Después de esa noche… Entendí que no haber contratado a doña Adriana hubiera sido un gran error… Por fortuna no lo cometí y me la seguí cogiendo durante meses… Fue una amante deliciosa…

Desvirgando Jovencitos

11 de Marzo de 2009

Bueno ahora les voy a contar lo que me sucedio hace tiempo, resulta que me encontraba en una platica de cafe entre mujeres donde se habla de todo un poco y de repente una de las señoras que se encontraba ahi, dijo que a ella le gustaba desvirgar a jovenes o sea que le gustaban los jovenes sin ninguna experiencia sexual y ella los iniciaba, el unico requisito que pedia ella es que fueran virgenes.

La idea al principio me dio un poco de risa, pero despues ella dijo que cuando los hombres lo hacen por primera vez son tremendamente dociles y hacen todo lo que tu les digas, y ademas tienen una gran energia paea realizar cualquier actividad sexual, termino la charla de cafe y me fui a mi casa y estuve pensando en lo que esta mujer habia dicho y que me habia dejado tan intrigada.

Pues resulta que junto a mi casa hay un joven, el cual cada vez que paso se me queda viendo fijamente al trasero, pero como tiene todas las formas de un jovencito no le tome en cuenta, pero cada vez que tenia la oportunidad no me quitaba los ojos de enfrente.

Un dia estaba cambiando unos focos de la casa, traia yo un short super chiquito, el cual dejaba ver gran parte de mis nalgas, y de momento al estar en el pasillo afuera de la casa note que el estaba como espantado viendome el trasero, yo descaradamente voltee y le dije que si mi ayudaba sujetando la escalerilla, el como retrasado mental nada mas movio la cabeza diciendome que si, entonces sujeto la escalera y yo empece a subir, de momento gire la vista para verlo y me cuenta que mis nalgas estaban a la altura de su cara y el como hipnotizado, entonces yo alce un poco mas mi trasero, y casi se lo pongo en sus narices y el ni se movia, cuando baje de la escalera con mis nalgas talle el bulto que se le formaba en el pantalon y al darme la vuelta vi que su pantalon estaba mojado por la exctacion que tenia, y le dije que nunca habias visto tan de cerca a una mujer, a lo cual el me repondio que aun no habia tenido nunca sexo en su vida, lo cual me excito y le dije por que no vienes en la noche a tomar un poco de refresco conmigo, el dijo que si.

Eran casi las 9 de la noche, acababa de tomar una ducha y cuando me bañaba y cerraba los ojos veia la imagen que por la tarde habia tenido con ese chico tanto que me empezo a pellizcar mi clitoris y a jalarlo, pero de pronto sono el timbre me puse una bata y sali, era el, entonces le dije pasa, el entro le servi un poco de refresco y nos sentamos en la sala de la casa, yo a proposito al sentarme junto de el deje que la bata se abriera y dejara al descubierto mis piernas, ademas de que hice que la bata tomara un escote grande para que el pudiera verme los senos, de momento le pregunte estas nervioso y el me dijo que si, le dije no estes nervioso al momento que yo le agarraba la pierna, entonces de momento no supe pego un tremendo salto sobre de mi no se que pensaba hacer pero me dejo totalmente sorpendida, entonces con una voz fuerte le dije que se quitara de encima, y el lo hizo no sin antes darme una disculpa que me enternecio.

Le dije te voy a dar otra oportunidad pero tienes que hacer lo que yo te ordene, el dijo que si, me quite la bata y quede completamente desnuda, me sente en el sillo y me abri de piernas y le dije arrodillate y chupame los senos el como un goloso los empezo a chupar me tomaba los senos con sus manos y alternadamente me chupaba uno para pasar despues al otro, entonces tome su cabeza y le empuje hacia abajo e hice que su boca se pusiera al frente de mi rajita, le dije besala y el empezo a besarme empezando por mis labios vaginales, despues de un momento le dije que me pasara la lengua, entonces yo con mis dos dedos separe lo mas que pude mis labios vaginales y el como un perrito chiquito me empezo a lamer toda yo sentia una sensacion riquisima, entonces recobrandome un poco de la excitacion jale mis piernas hacia arriba y le dije que me lamiera mi ano y el sin discutir lo empezo a lamer de una manera brutal, y en ese momento tuve un orgasmo totalmente placentero.

Cuando termine con mi orgasmo le dije ponte de pie y desnudate el lo hizo, y cual seria mi sorpresa de ver que el tamaño de su pene no era proporcional a su cuerpo o sea que para mi era demasiado joven para tener una herramienta de ese tamaño, vi su tranca y vi que esta goteaba liquidos debido a la excitacion que el tenia entonces me puse frente a el y me inque, poniendo esa tranca a la altura de mi cara, entonces solo se le asomaba la punta de la cabeza del pene y tenia una gota de su liquido lubricante en la punto, sin tocarle la tranca acerque mi lengua y recogi esa gota y me la comi, fue algo riquisimo, entonces con mi mano izquierda tome sus testiculos y con la mano derecha tome su tranca, haciendo que toda su piel que la cubria se fuera para atras guiada con mi mano, ya cuando la tenia bien agarrada tanto la tranca como sus testiculos abri mi boca de un solo golpe me empece a tragar ese pene maravillos bombeandolo de una manera rapida, pero no habia pasado a lo sumo unos dos minutos cuando de momento su pene tomo una dureza extraordinaria y empezo a eyacular en mi boca, fue tan tremendo que cuando el empezo me disparo chorros de semen en mi garganta y mi boca, pero no me pude tragar todo escapo por el costado de mis labios y sofocada que me sentia saque su pene de mi boca y siguio disparando chorros de semen, tenia yo semen en mis mejillas en parte de mi pelo y me escurria por el cuello hasta llegar a mis senos, con mi boca y mi lengua deje bien limpia su tranca, dandome cuenta que ya tenia otra ereccion y me dije a mi misma que no la desaprovecharia.

Me acoste en el sofa abriendo mis piernas y lo jale tomandolo del pene hasta que dirigi el pene a la entrada de mi vagina y el empezo a penetrarme de una manera tremendamente fuerte que pareciera que no habia tenido ninguna eyaculacion, y seguimos haciendolo, eyaculo esta vez en mi vagina en posicion de misionero, despues me puse en cuatro y como un perrito en celo me cogio de una manera brutal, despues saque se pene de mi vagina y lo dirigi a mi ano, con el pene frote todo alrededor de mi ano sintiendo una gran sensacion y de momento lo dirigi hacia mi oyito y empece a empujar hasta que me meti su pene, el empezo a moverse muy brucamente, la verdad al principio me dolia mucho, pero despues lo empece a disfrutar, fue algo salvaje, se se vino en mi ano, el ya habia tenido una eyaculacion en cada parte de mi cuerpo en mi boca en mi vagina y ahora en mi ano.

Seguimos gran parte de la noche haciendolo, hicimos 69, lo hice que eyaculara en mis senos, despues en mi espalda y nalgas, y al final me volvi a comer su semen, haciendo cuentas de esa noche creo que el eyaculo unas 7 u 8 veces en mi, y yo a cambio tuve como cinco orgasmos, lo bueno que empezaba el fin de semana por que al otro dia me dolia todo mi cuerpo, pero estab yo realmente satisfecha.

Nunca mas lo volvi a invitar y deje casi de saludarlo creo que perdio mi interes por ya no ser virgen, pero en fin tal vez encuentre a otro al que pueda quitarle la virginida y me divierta bastante con el.

Desnuda en el Ascensor

11 de Marzo de 2009

Era una tarde de verano calurosa, muy calurosa. Sin embargo, el cielo estaba de un color gris plomizo que anunciaba tormenta. Cuando cojí el ascensor en la novena planta, no imaginaba lo que me iba a suceder en breve.

Al llegar al quinto piso, las puertas del ascensor se abrieron de golpe. Entró mi vecina como una bala. Entre jadeos, me saludó y miró su reloj; parecía que llegaba tarde. Acto seguido se puso a rebuscar en su bolso; parecía muy nerviosa.

Ella mide, aproximadamente, 1.70m y rondará los 40 años. Es delgada, con un buen par de tetas tremendamente firmes, un culo muy bien contorneado y una cinturita que invita a la locura. Su pelo es rizado y de un color castaño claro, casi rubio. Sus ojos son de color verde y tiene unos labios que cualquiera desearía tener al rededor de su pene o de cualquier parte del cuerpo. Esa tarde, vestía un vestido de verano color verde limón con muchas florecitas de color rojo y amarillo. Era de tirantes y noté que no llevaba sujetador. Lo cierto es que yo había pensado más de una vez en esta tía…y, a partir de ese día, iba a recordarla hasta la perpetuidad.

El caso es que, mientras el ascensor bajaba, vi, con asombro, que su vestido se iba levantando. Ni lenta ni rápidamente, pero de una forma constante. ¡Se le había quedado enganchado con la puerta del ascensor de la quinta planta! Cuando ella se dió cuenta, el vestido empezaba a dejarle las tetas a mi vista. Ella comenzó a chillar y a revolverse contra ese desnudo involuntario, tratando de sujetar lo que quedaba de su ropa; pero ya era demasiado tarde. Lo que fue realmente maravilloso es que ella no llevaba ropa interior. Así, pude ver, en primer lugar, su chochito muy bien afeitado y, después, cuando trataba de coger su ropa, ese precioso culo que tantas veces había ansiado.

En esos momentos, la suerte quiso entregarme a esta mujer, pues, justo cuando el vestido desaparecía por el techo del ascensor, un tremendo golpe sacudió mis oídos y, acto seguido, el ascensor se detuvo con la luz de emergencia; había caído un rayo y la electricidad se había ido. Estaba encerrado en un ascensor con una mujer preciosa y desnuda.

Ella se giró y, al darse cunta de la situación en la que se encontraba, volvió a gritar y, tratando de taparse las voluptuosas tetas con una mano mintras que, con la otra, se cubría, relativamente, su entrepierna a la vez que trataba de coger el bolso que le había caído, me chilló para que me girase. Yo hice lo que me dijo, sin embargo, de nada sirvió: el ascensor estaba recubierto de espejos (incluso en el techo y el suelo; ¡qué morbo!). Así, cuando ella se dió cuenta, se puso a llorar como una Magdalena.

Yo me giré y le dije:

-¿Pero, a dónde coño ibas sin bragas, vecina?

Ella, sollozando, me dijo:

- ¡No sé! Muchas veces voy sin ellas porque me excita pensar que alguien pudiera espiar por debajo de mi falda.- Obviamente, no se había parado a pensar en lo que decía (supongo que por los nervios); ya que me estaba confesando una de sus fantasías.

-¡Bueno! Entonces, si yo te veo te gustará, ¿no?

Ella aumentó su llanto y trató de taparse más. Entonces, comencé a desnudarme mientras le decía que, así, estaríamos igual.

Cuando me hube quitado la ropa, ella miró directamente a mi rabo que, para ese entonces, ya estaba más que duro. Así, me acerqué a ella y, sujetándole la cabeza con mis manos, la miré a los ojos y empecé a besarla metiéndole la lengua hasta el fondo de su boca. Ella, al principio, se retiró un poco, pero yo no cedí y, entonces, ella se relajó más.

Acto seguido, comencé a lamerle el cuello junto con sus orejas, después de conseguir, no sólo que se tranquilizara, sino que jadeara de placer, comencé a chuparle esas tetazas que parecían no tener fin. Mientras se las chupaba, mis manos sujetaron su culo con fuerza empujándola hacia mí. Tras haberle sobado bien las tetas, puse mis manos bien en su culo y, como un poseso, la levanté a pulso de forma que sus piernas se apoyaron sobre mis hombros y, así, su coño quedó frente a mi cara. De un lenguetazo, le separé los labios de su coño y se la introduje dentro. Mientras mi lengua inspeccionaba su agujerito, mi labio superior tocaba, sin parar, su clítoris y, en conjunto, mi boca succionaba de una foma constante para sacarle todo su jugo.

Ella comenzó a jadear. Puso sus manos en mi cabeza y la apretaba contra su chocho (no debía temer, pues no pretendía alejarme). Cruzó sus piernas al rdedor de mi cuello y su espalda quedó apoyada contra el espejo del ascensor. Sus gemidos se transformaron en gritos de pasión. Entonces, de una forma muy habilidosa la bajé y le endosé mi polla en su boca. Comenzó a chupar como una desesperada. Yo sacaba y metía mi polla a un ritmo firme y seco. Entonces, yo ya no pude más; deseaba follarme a mi vecina como a nadie en el mundo. La levanté, la giré, ella bajó su espalda y me ofreció aquel culo precioso. Metí tres dedos en su raja y los saqué mojados por completo. Entonces, se la hinqué por el coño hasta el fondo. Ella dejó ir un gemido tremendo; tuve que hacer grandes esfuerzos para no correrme. Así, empezamos a follar, al principio a un ritmo lento, pero poco después, mis caderas se movían tras de ella a una velocidad increíble mientras que ella, apoyando sus manos contra uno de los espejos, separaba, cada vez más, sus piernas. Entonces, me dijo:

-¡Fóllame el culo! ¡FÓLLAME EL CULO , AHORA!

Yo, para no defraudarla, escupí en su ojete y, después, sobre mi rabo (que estaba a punto de explotar). Entonces, comencé a metérsela por el culo, tal y como ella me había pedido. Su ojete se fue dilatando a medida que mi glande comenzaba a entrar por él. Sorprendentemente, no me costaba entrar demasiado por aquel culo precioso.

-¡Vaya, parece que ya te han dado por el culo!, ¿no?- Dije yo totalmente convencido.

-¡No exactamente!-comentó ella entre jadeos.- Es que uso un vibrador muy a menudo por ahí.

Yo casi me corrí al oír eso. Sin embargo, pude aguantar y, entonces, hice fuerza para metérsela hasta que mis huevos tocaran su precioso coño. La sensación fue tremenda. Su ojete estaba muy caliente y apretaba mi polla con una fuerza tremenda. Así, la sujete por sus caderas y comencé a follarle el culo con fuertes embestidas a una velocidad constante.

Después de unos minutos, me dijo que volviera a metérsela por el coño; cosa que hice. Yo no podía, ya, más y le dije que pronto me correría. Ella me dijo que también ella iba a llegar. Así, tras unos pocos empujones, empecé a llenar su coño con mi leche mientras que ella gemía a cadadescarga.

Estuvimos en esa posición unos pocos minutos más. Entonces, volvió la luz. Sin embargo, detuvimos el ascensor y nos volvimos a la quinta planta, pues debía vestirse. Aunque yo ya tenía la idea de volver a desnudarla como fuera.

Descubriendo a Ana

11 de Marzo de 2009

Por favor, claro que no lo tendré en cuenta.

Estaba preocupado, creo que no fueron modales y te pido que me disculpes.

Te tengo en más estima de la que imaginas como para enfadarme contigo por semejante gilipollez.

Acababa de llegar a la feria y toda la gente de la empresa ya había llegado a lo largo de esa mañana. El día anterior a la feria , después de una reunión con el director general , Ana y yo habíamos tenido una bronca bastante seria en su despacho, en un momento de calentura por su testarudez había salido de su despacho dando un mas que sonoro portazo.

En cuanto entré en el departamento y me senté en mi despacho tuve oportunidad de recapacitar un poco acerca de la discusión y darme cuenta que realmente se me había ido la mano un poco.

Le tenía mucho aprecio a Ana, desde que había llegado me había tratado bien y nuestra relación había sido muy buena hasta estos últimos días de primavera. Ultimamente habíamos bromeado acerca de la causa de su cambiante humor en un par de veces, que si las notas de su hija universitaria , que si trabajaba demasiado con las luces apagadas…

Sus palabras relajadas me sentaron como un calmante.

Después de dos día en ambiente de feria , de relax, hasta de cierto divertimento con algunos de nuestros clientes habituales, nuestras conversaciones volvían a ser tan ágiles y sinceras como siempre.

Teníamos establecida la espléndida costumbre de todos los años, durante esa feria, salir todos juntos de cena el viernes , para olvidarnos un tanto del negocio y disfrutar de compañerismo entre aire de cachondeo.

Ese Viernes Ana se había vestido de forma muy elegante , hasta casi espectacular. Se cuidaba con esmero y su cuerpo lo agradecía mostrándose espléndido en sus cincuenta años.

Un par de veces me había quedaba un tanto atontado disfrutando de la sexy imagen que mostraba.

- ¿Ana donde vas hoy tan sexy?. No me digas que no vienes de cena con nosotros hoy.

¿A donde piensas que voy a irme?

No lo se , quizás estes aburrida de los idiotas de siempre y te marches de cenita con algún noviete.

- Si la verdad que el bobo de mi marido me ha dado permiso para divertirme estos días.

¿Y que haces aquí todavía?

Eso me lo he preguntado ya un par de veces hoy.

Sinceramente hoy estas lista para embobar a mas de uno en vez de perder el tiempo sentada en la cafetería del stand.

Déjate de tonterías y sírveme una caña por favor.

Recorrí la barra y decidí preparar en la pequeña cocina un plato de picatostes variados para entretenerme junto a ella y disfrutar de conversación y cerveza. No era fácil moverse ya en aquel pequeño almacén lleno de tanto cacharro.

¿Se puede saber que haces, de donde sacas tu la cerveza?

Ana se había metido dentro del desenredado almacén y ya no éramos capaces casi de movernos.

Pero que demonios haces, no ves que aquí no hay quien se revuelva. Para mas aquí escondidos y tal como vienes tu hoy no me hago responsable de ninguno de mis actos.

Se sonrió y sin decir ni una sola palabra, pasó ente las cajas y se situó bien pegada a mi, y por un momento nuestros culos se frotaban con cierto disimulo moviéndonos dentro del almacén.

Durante la cena , repasé en un par de momentos el rápido encuentro en el almacén y me sorprendí a mi mismo recorriendo y desnudándola con la mirada cuando nos detuvimos a tomar unas copas. Después de un par de pubs, decidimos regresar al hotel tras repartirnos en varios taxis , Ana y yo quedamos de últimos en la calle.

De camino al hotel no pude evitar comentarle de nuevo lo guapa que la encontraba.

Lo se, me has echado unas cuantas miraditas hoy.

Je je eje . si si que te las eche., era inevitable te encuentro increíblemente atractiva.

Me gusta, y me has hecho sentir muy bien, aunque al principio he tenido un toque de vergüenza.

Llegamos al hotel y subimos al ascensor, la miré y ella no retiró ni un segundo la vista. Al llegar a mi piso se abrió la puerta, y no salí. Continuabamos mirándonos , la puerta se cerró despacio y ella no hizo ni un solo comentario. En cuanto la puerta se cerró, nos enganchamos como dos salvajes.

Su lengua recorría mi boca, nos apretábamos con fuerza y frotábamos nuestros cuerpos. Sus manos comenzaron a recorrer mis muslos e inmediatamente se engancharon a entrepierna , mientras una de sus piernas en alto , me abrazaba casi a la altura de mi culo. Empecé a besarle el cuello, pasándole despacio mi lengua desde la base de la oreja hasta el final del cuello , a acariciarle las tetas, desabrochándole la blusa para sacárselas del sujetador y poder mordisquearle los oscuros y tiesos pezones. Su boca se enganchó a una de mis orejas y mientras su lengua la humedecía, su mano continuaba apretándome con violencia la polla.

Así estuvimos un rato, con la puerta del ascensor abierta hasta que Ana con las tetas casi fuera se apresuró por el pasillo para abrir la puerta de su habitación. Me empujó dentro y cerró la puerta para engancharnos de nuevo en ataques salvaje de empujones, lametones, mordiscos y caricias.

Con su cara contra la mía, viéndome directamente a los ojos me dijo con voz alta y serena .

- Fóllame , fóllame ahora mismo.

Agarrándola por la cintura la giré y la apoyé contra el reposabrazos de sofá que decoraba la habitación.

Levanté su falda descubriendo una pequeña braga negra casi tanga , incrustada en su culo y mas que ligeramente húmeda. Su piernas se vestían con unas delicadas medias , que remataban hermosisimas a medio muslo dándole una imagen increíblemente hermosa y mas que sensual muy erótica de Ana allí apoyada y dispuesta para el sexo.

Separe sus braga y mientras me desnudaba de cintura para abajo no podía apartar mi vista ojo de la imagen de aquellos pezones apuntando al suelo y de su coño bien arreglado de un violeta oscuro y húmedo ya.

Mi polla se enterró profundamente de un solo golpe hasta que tropezaron mis huevos, empezando a golpear rítmicamente con un sordo clock clock sobre la caja que hacía con su mano acariciando el inicio de su pubis..Cuando creí que iba a explotar dentro de ella, saqué despacio mi polla, para muy suave mente meterle una y otra vez únicamente la punta malva de la polla entre las arrugas de su coño mojado, completamente empapado hasta hacerla estallar justo enfrente del agujero de su culo.

La empujé sobre la cama y desnudándola completamente mientras le besaba las tetas, le pregunté.

- ¿Sabes que te voy a hacer ahora?

Sin dejarla acabar separé sus piernas y enterré mi cara en el coño todavía palpitante mientras su mano empujaba mi cabeza desde la nuca para que la recorriera de arriba a abajo. Mi lengua paseaba despacio por ambos lados de su coño, mis labios atrapaban suavemente los pliegues para tirar de ellos mientras mi lengua, continuaba jugando con la pequeña punta de piel que quedaba dentro de mi boca. Cada vez la sensación de que tomaban vida propia, que se endurecían y desplazaban solos a los lados de mi lengua empapada de sus flujos era mas y mas intensa, aumentando mi placer de forma vertiginosa

Entre gemidos me pidió que le jugueteara en el culo, y después de acariciar con mi lengua , húmeda de sus líquidos aquel agujero que sospeché virgen, metí despacio, pero cada vez más profundo el dedo corazón de mi mano . En un momento lo retiré para penetrarla con el pulgar y poder utilizar mi índice y corazón sobre los labios y el clítoris de Ana . Las arrugas de su coño se resbalaban bajo las yemas de mis dedos con cada ligero golpe de sus caderas y su clítoris palpitaba y temblaba con la ligera caricia de mis dedos. Con un leve presión en pinza, podía notar mi pulgar dentro de su culo , una presión que repetía en cada ocasión que ella pedía entre gemidos , hasta que se derrumbó con un gemido largo sobre la cama..

Después de un rato tumbados sobre la cama, de besuqueo y caricias, Ana bajó despacio su mano abandonando uno de mis duros pezones para acariciar suavemente mi polla mientras me anunciaba al oído

- Sabes que es lo que te va a hacer ahora esta cincuentona cachonda, la mamada más gloriosa que jamas te hayan hecho.

Se levantó de la cama para coger una pequeña botella de champan del mueble bar, bebiendo un par de sorbos mientras su mano empezaba a juguetear endureciendo mi polla. Se agachó y levantando mi polla dejó caer lentamente un pequeño chorro de champán caliente sobre la misma punta para a continuación saborearla con la lengua.

Después de repetir el juego del chorro en un par de ocasiones sus labios se cerraron sobre mi glande y a punta de la lengua me recorría el frenillo casi sin tocarlo mientras mi espalda se arqueaba para enterrar mi polla cada vez un poco mas profundo en su boca. Sus manos empezaron a masajearme con pericia mientras sus labios me ordeñaban. Cuando estaba a punto de correrme le agarré despacio para anunciarle el éxito inminente , pero ella no retiro la polla de su boca y tirando de ella ligeramente hacia atrás me miraba mientras continuaba chupando toda la explosión que llenaba su boca.

Después de aquella gloriososa noche de sexo, la feria continuó entre jugueteos y miraditas, esperando sin duda otra oportunidad para abandonarlos a momentos de sexo salvaje de nuevo.

De Limpieza con mi Suegra

11 de Marzo de 2009

Cuando uno lee relatos de este tipo, siempre le da mucho más morbo, al menos eso me sucede a mí, pensar que son verídicos. Hasta marzo de este año 2000, siempre pensé que era una sutil argucia poner frases como: “…esto me sucedió a mi…”, “Lo que voy a contar ocurrió realmente…”, etc., con el único fin de ir caldeando la mente del lector. Hoy, sin embargo, ya no creo en esta teoría. Así, siempre que llega el mes de marzo, y aprovechando la llegada de la primavera, mi suegra decide limpiar, cara al verano y a los fines de semana con buen tiempo, el chalet que tienen en la costa, y para eso pide la ayuda de su hija mayor (mi mujer) y la de su marido, que es este humilde servidor. Como buen yerno que soy, acepto y nos vamos todos a faenar. Pero este año, uno de nuestros hijos estaba enfermo y mi mujer tuvo que quedarse en la ciudad. Yo mantuve el ofrecimiento y mi suegra no puso ninguna pega a encargarnos nosotros dos solos de la limpieza. Para entrar en materia, que es lo que nos interesa a los que leemos este tipo de narraciones, he de deciros que mi suegra es una mujer de 63 años muy bien llevados. Mide 1,53 metros, está un poco gordita y conserva un culo y unos pechos envidiables por amigas suyas de mucha menos edad. En cuanto a mi se refiere, tengo 41 años, mido 1,70 metros y, sin ser un atleta, estoy en una forma física excelente debido al deporte que realizo desde hace años. Pues bien, aquel 25 de marzo fue todo un cúmulo de sorpresas. Para empezar, mi suegra, nada más llegar al chalet, y alegando que hacía muy buen tiempo, se fue a cambiar de ropa al piso superior apareciendo, al poco ante mi, ceñida en una ajustadísima camiseta que permitía apreciar con perfecta nitidez el relieve de sus pezones y con unas bermudas elásticas que en la entrepierna se le hundían obscenamente en la raja de su coño. El día, efectivamente, se presentó especialmente caluroso y, dos horas de trajín hicieron que el sudor marcara aún más las voluptuosidades de mi suegra. — Voy a prepararme un tentempié, ¿te apetece? –dijo, mientras cogía una botella de Rioja del mueble- bar. — No estaría mal –contesté con una sonrisa– . Voy a lavarme las manos. Naturalmente, los hechos que voy a relatar a continuación no se desencadenaron con la rapidez que acostumbro a leer en escritos similares. Así, durante una hora, más o menos, mi suegra y yo, sentados en torno a la mesa del jardín, picoteamos unas patatas fritas, charlamos del trabajo, de la familia, … y regamos todo con el báquico líquido. Precisamente creo que fue la abundancia de Rioja, tres generosas copas, las que hicieron que mi suegra aumentara su ya habitual locuacidad y, su desconocida para mi, desinhibición. De pronto, noté como un pie desnudo se situaba en mi entrepierna. Os juro que en cualquier otra situación hubiera sospechado de cualquiera antes que de mi suegra. Pero, allí, sólo estábamos ella y yo. — ¡Eh!, ¿qué pasa, mi hija no te ha hecho esto nunca? –preguntó con desparpajo. — ¡Mujer!,… tu hija sí, pero… –acerté a decir mientras me sonrojaba. — ¡Ah, que hipócritas somos con nuestros hijos! –sentenció. Y cogiendo su camiseta por el borde inferior, en un ágil movimiento, se la sacó por la cabeza. Ante mi atónita mirada aparecieron dos hermosas tetas ceñidas en un elegante, discreto y transparente sujetador. Estaba claro que mi suegra estaba algo más que acalorada: sus erectos pezones así lo delataban. Entonces dio un paso hacia mi y me hizo comprender que aquello no iba a parar en un simple striptease. Se arrodilló ante mi, cogió con decisión el elástico de mi pantalón de deporte y tiró de él hacia bajo. Yo, apoyándome contra el respaldo de la silla, levanté el culo del asiento y facilité que la prenda bajara hasta la altura de mis pantorrillas. A continuación, nos coordinamos de idéntica manera para deshacernos del calzoncillo. — Pero,… ¿qué te pasa, querido yerno?– sonrió al ver la flacidez de mi miembro. — ¡Caramba!, la sorpresa, los nervios,… — ¡Ja, ja! –se rió sin reparos– ¿nervios?, ahora mismo te relajo. Y sin mediar más palabra abrió su boca y se engulló toda mi polla. Sin embargo, casi al instante, tuvo que dejar salir parte de la tranca que, por segundos, se dilataba hasta el punto de provocarle alguna arcada. Yo comencé a acariciarle la espalda caldeada por el sol de media mañana y, deteniéndome en el broche del sujetador, maniobré en él hasta liberar sus pechos. Mi suegra soltó entonces el “trofeo” de su boca y terminó de sacarse la prenda que había estado oprimiendo hasta entonces sus senos. Tampoco voy a mentiros ahora, no se trataba de dos turgentes, erguidas y adolescentes tetas, no; pero ¡Dios mío!, para 63 años aquella mujer tenía dos soberbios pechos, inevitablemente caídos, pero cuyos pezones se irguieron como lanzas en cuanto comencé a chupárselos. –¡Para, para un momento! –me susurró entre gemidos, y con igual rapidez que antes se quitó las bermudas. — ¿Me permites?. –dije señalándole las bragas. Ella asintió con la cabeza. Siempre me había sorprendido lo erótica que era la lencería que usaba mi suegra cuando la espiaba en el tendedero de la casa de campo, pero ahora, puesta sobre aquel veterano cuerpo, me di cuanta que realmente no le quedaba nada mal. Acaricié su culo por encima de la prenda, luego introduje mis manos debajo y recorrí de atrás hacia delante la raja de su culo, pasé por sus ingles y me entretuve introduciendo dos dedos de mi mano derecha en su encharcada hendidura…Mientras, ella, no dejaba de gimotear. Luego, coloqué con decisión las manos en su cintura y, con toda la delicadeza que me permitía mi excitación, bajé la mínima braguita hasta sacársela por los pies. Me recliné hacia atrás en la silla en la que permanecía sentado y contemplé, un instante, aquel soberbio cuerpo. La imagen con que me obsequió mi suegra resultó, de nuevo, una agradable sorpresa. A los soberbios y grandes pechos los acompañaba un cuerpo menudo y regordete, pero en absoluto desproporcionado. Incluso, la barriga, algo abultada, carecía de la flacidez típica de su edad y las piernas, carentes de celulitis, conservaban una firmeza realmente envidiable… Si a esto añadimos una depilación francamente esmerada, el conjunto resultaba muy excitante. — ¡Qué!, ¿te gusta lo que ves?. — dijo mi suegra, y sin esperar contestación se echó hacia atrás su teñida melena rubia, apoyó un pie en uno de los reposa brazos de mi silla y, así, bien abierta de piernas, se apartó con una mano los rizos de la jugosa gruta y tras chuparse el dedo corazón de su mano derecha, comenzó a estimular su protuberante clítoris a un palmo de mis narices. — Déjame a mi, –atiné a decir, y de manera decidida, me levanté, despejé la mesa todo lo rápido que pude: vasos, plato con restos de patatas y la botella de vino parecían volar, y, agarrando a mi suegra bajo las axilas la tumbé boca arriba sobre aquella improvisada ara sexual. Entonces fui yo el que separé sus piernas y, hundiendo mi cara en su peludo coño, comencé a realizarle una suculenta mamada. Realmente es una suerte que el chalet quede separado más de cien metros del más próximo, ya que los gritos del primer orgasmo que tuvo mi suegra es probable que se oyeran a aquella distancia. — ¡Por favor, clávamela de una vez!, –dijo cuando recuperó aliento. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a desperdiciar tan rápido aquella ocasión. Dejé, sí, de chuparle su experto conejito y la bajé del erótico altar; pero, hice que, una vez de pie, apoyara su torso sobre la mesa y separándole las piernas dejé a mi alcance su orondo culo. primero chupé sus nalgas, al poco introduje un dedo en su hendidura y, por último, tras lubrificar bien mis dedos con saliva, le metí uno por el ano. –¡¿Qué haces?!. –chilló queriéndose incorporar. Pero, sacando la mano de su coño, la apoyé firmemente en su espalda y la inmovilicé. — Tranquila, –le susurré– no te voy a hacer daño. Seguro que esto no te lo hizo nunca el estirado de mi suegro. — Es verdad, –suspiró resignada. Entonces introduje un segundo dedo y comencé un lento y suave mete-saca . Cuando oí que los quejumbrosos gemidos se tornaban en suspiros de placer, arrimé mi estaca a su raja y, sin sacar los dedos de su culo, enterré de lleno comenzando a follármela. Como había supuesto, el coño de mi suegra estaba enormemente dilatado por la excitación, el orgasmo y los años de uso, así que tras calentarla, aun más si podía ser esto, retiré mis dedos de su culo, apoyé mi polla en su ojete y, ayudándome con la mano, presioné hasta que entro todo el glande. El chillido fue más desgarrador que el del orgasmo. — ¡Sácala, sácala,… por favor te lo pido!. Pero no hice caso, La apreté firmemente contra la mesa para que dejara de revolverse y ceje, de momento, en mi entrada. Cuando se calmó un poco, deslicé, con delicadeza, una mano por su barriga, bajé un poco más y, hurgando entre los rizosos pelos, comencé a mimarle el clítoris. El suave roce obró rápidamente el milagro, no había duda de que el dolor había desaparecido. Entonces empujé un poco más,… y un poco más,… y un poco más…hasta sentir en roce de sus nalgas en mis huevos. Me recliné sobre ella y le susurré: –¿A qué ya no te duele?. No me contestó, tan sólo encogió un poco el culo y lo volvió a empujar hacia atrás enterrando un poco más mi polla en sus entrañas… Indudablemente aquello marchaba. Amigos lectores, ¡que gusto!, aquel culo virgen estaba deliciosamente apretado en torno a mi miembro y comencé a entrar y salir, primero muy despacio,… luego un poco más rápido, … y luego un poco más,… . Cada vez era más fácil el mete-saca. Mi suegra se había incorporado ligeramente sobre la mesa apoyándose sobre los codos, lo que me permitía, mirando lateralmente, observar el acompasado bamboleo de sus tetas con mis embestidas,… Así, apoyado sobre su espalda, una mano en su coño, otra acariciándole un erecto pezón y mi inflamada estaca perforándole el culo… os los podéis imaginar, ninguno de los dos pudimos resistir mucho más. Primero ella lanzó otro de sus gritos y se derrumbó sobre la mesa, luego, a mi, me temblaron las piernas y una especie de pequeña descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal. Eyaculé una,… dos,… tres,… hasta cuatro y cinco veces en aquel imponente culo, medio mareado me salí de él y caí derrotado en la cercana silla. Mi suegra, se arrodilló otra vez ante mí y sacando su lengua limpio voluptuosamente la flácida polla mientras me dirigía una agradecida mirada.. Arriba, en el nítido cielo azul, un sol primaveral mantenía el calor de nuestros exhaustos cuerpos.

De Dos en Dos

11 de Marzo de 2009

Mi relato empieza con el reencuentro de dos jóvenes amigos que iban con sus familias a una finca en un pueblo cercano a la ciudad.

En la terminal de trasportes me encontré con un viejo amigo –Marcos- y con su familia, en el camino nos fuimos hablando un poco hasta que llegamos a ese pueblo, ese día llovía a cántaros y la finca era un poco retirada del pueblo cosa que dañó nuestros planes de coger con alguna pueblerina, (lástima, no?)

Cuando llegamos a la finca había ya escampado, eran ya las 5 de la tarde y salieron a recibirnos 3 personajes: Doña Luz de unos 35 años y que era la dueña de la finca, su esposo Raúl un poco más viejo y su hermana Gloria de unos 33 años.

Cuando nos acomodamos ya eran casi las 6:30 y era hora de comer, de escuchar música y por supuesto de tomar. Al rato Don Raúl saco un asadero donde comenzamos a asar carne, de repente, cayo un rayo y se fue la luz, cosa que incomodó un poco al principio pero faltaba lo peor… un gran chapuzón, así que encendimos velas y nos quedamos hablando un rato y bebiendo un poco.

Nos colocamos a jugar un poco y doña Luz se disfrazó de monja haciendo locuras por todos lados hasta que se sentó y nos mostró a marcos y a mí sus bragas pero no intencionalmente, luego de todo se cambio y se colocó su pijama normalmente.

Ya algunos estaban mareados por el licor y se acostaron quedando solo Don Raúl que no bebía, doña Luz que estaba un poco sobria lo mismo que su hermana Gloria y Marcos y yo.

Afortunadamente para nosotros Raúl se acostó quedando solo Luz, Gloria, Marcos y yo en todo el pasillo delantero de la casa y con 4 velitas que tímidamente alumbraban.

Habíamos bebido mucho y ya estábamos muy ebrios, aunque creo que de todos yo era el más cuerdo; cuando menos pensé vi a Marcos tratando de besar a doña Luz (ella era de piel clara, cabello corto, tenia un par de senos de lujo y un trasero inimaginable) pero ante esto ella lo alejaba un poco, yo me encontraba con Gloria al frente del asador ya apagado por el agua (Gloria era de cabello largo, también se mandaba su buen cuerpo), de repente la cosa se puso caliente y yo comencé a besar su cuello y con mi mano pasándola por su hombro comenzaba a acariciar sus senos, pero ella era un poco conservadora como su hermana y dijo que esperara un poco, así que nos sentamos al lado de marcos y luz.

Marcos logró su cometido y beso desenfrenadamente a luz tocando sus senos pero hasta ahí la cosa, luego se quedó dormido en el piso, yo seguí con Gloria acariciándola besándola y hasta llegue a meter mi mano en su vagina que era peludita y estaba muy mojada; ella me dijo que iba al baño y ya regresaba pero tardo como media hora allí, cosa que yo aproveché y me acerque a Luz y la comence a besar diciéndole que si habia pasado bueno con Marcos lo pasaria mejor conmigo, así que comence a tocarle sus hermosas tetas grandes, con sus pezones que se dirigían a la gloria, grandes, duros y ricos, ella comenzo con sus tocamientos por encima de mi pantalón y luego los desabrochó y me comenzo a sobar lentamente aumentando el ritmo así que yo baje mi mano hacia su vagina y la acaricié al comienzo solo el clítoris que estaba ya que estallaba y luego comence a introducir uno de mis dedos hasta llegar a introducir 4 cosa que al hacerlo pego un gemido inmenso, luego me dijo que se la metiera suave que así le gustaba, cosa que gustosamente hice, aumentando, aumentando hasta que los dos nos vinimos, ella se medio vistió y se fue a su cama, cuando yo me disponía a despertar a Marcos vi que Gloria salió del baño y me dijo que lo dejara ahí, y me dijo que había escuchado a su hermana gemir y que le gustaría que yo le hiciera lo mismo a ella, así que nos dirigimos a un lado de la casa, yo insistí en que saliéramos al pasto ya que como se dice “es mejor colchón verde y natural” pero ella me dijo que allá no, así que nos situamos al lado de la baranda del corredor y le quite sus pantalones, ella me dijo que si en realidad quería coger con ella siendo una mujer tan vieja pero yo le dije que al contrario por su edad era bellísima y muy conservada cosa que debió calentarla mas ya que me bajó los pantalones y comenzó a sobarla un poco, no podía ver casi nada pero vi por el reflejo que ella comenzaba a sobarse cosa en la cual le quite la mano y le colaboré, hasta que lanzó unos gritos de placer que pensé que había despertado a todos.

Luego la lleve a un viejo sillón que estaba detrás nuestro, la senté allí y ella me dijo dale amorcito fóllame con todo lo que tengas, en esos momentos mi polla se puso dura como un gran mástil y coloque la punta en sus labios vaginales que estaba muy bien rasuraditos y la entré durísimo cosa que la hizo retorcer del dolor pero placer al mismo tiempo y ella me dijo que hace tiempos no la follaban así que empecé como una locomotora, pero antes de llegar le dije que cambiáramos y la tire al piso, comencé otra vez con la embestida y allí descargue todo mi 2 y delicioso orgasmo, cosa que ella hizo seguidamente, pero parecía que esa mujer era insaciable, después de eso siguió y no me dejo ni descansar un solo segundo, yo ya llevaba 2 y estaba casi muerto pero saque las ganas y proseguí, yo le dije se hiciera encima mío pero al principio se abstuvo cosa que no duro mucho y empezó sobre mí como si estuviera montando a caballo, luego, se tiro a un lado y me dijo que hiciera con ella lo que quisiera así que comencé a chuparsela frenéticamente, me coloque en 69 y ella me dijo que no le gustaba mamar y que no lo había hecho pero yo insistí en metérsela forzada así fuera y logre mi objetivo sin mentir es la mejor mamada que me han hecho, así ya casi llegando al amanecer los dos terminamos en un rico orgasmo que nos dejo quietos y tirados por casi 10 minutos.

Al otro día ninguno cruzo palabra sólo al despedirnos y espero que si alguna de las dos lee este relato recuerde que todavía quedan ganas para mucho mas cuando quieran.

De como me Excitan las Mujeres de 60 Años

11 de Marzo de 2009

Mi gusto por las mujeres maduras me llevó a ir a las maquinas tragamonedas que se encuentran debajo del Casino de Mar del Plata, en busca de alguna aventura amorosa. Cambié algo de plata y obtuve unas cuantas monedas, a lo lejos divise una mujer de unos 60 años, algo gordita, que son el tipo de mujer que me gustan a mi.

Tenia puesta una calza de lycra negra que le marcaba sus torneadas piernas y un suéter negro que le marcaban sus voluminosos pechos, me situé en la maquina de al lado y comencé a mirarla disimuladamente, mientras jugaba unas monedas en la maquina, en un momento gané unas cuantas monedas y la mujer me miró y me dijo: parece que estas de suerte, eso me ayudó mucho ya que pude entablar conversación con ella.

La invité a tomar un café y aceptó, charlamos un poco de todos los temas.

Yo insistentemente le miraba los senos, ella se dio cuenta y me dijo si no quería verlos más de cerca, por supuesto le dije que si.

Me invito a su departamento, a pocas cuadras del centro, y allí nos dirigimos, ya en el ascensor comencé a tocarle los pechos, mientras ella me besaba en los labios mientras con una de sus manos me acariciaba el pene por arriba del pantalón.

Entramos al departamento, ella se sentó en su sillón preferido y me atrajo hacia ella, me bajo los pantalones y se metió mi pene erecto en la boca, lo chupaba con mucha maestría y mi goce era total, eyacule en su boca y ella tragó hasta la ultima gota de mi semen, nos separamos y ella comenzó a hacer un striptease al ritmo de una música árabe se movía con una candencia que mi miembro no paraba de crecer y crecer, fuimos al dormitorio nos recostamos en la cama y comencé a chupar su vagina, la vagina de una mujer mayor tiene un encanto especial un calor y un sabor que me excita mucho, ella gozaba como loca a cada lenguetazo mío respondía con un suspiro y un gritito contenido, en el momento de la penetración me pidió que la penetrara con movimientos lentos, mi pene se fue internando en su ardiente vagina y comencé a bombear suave pero constante eso la excito bastante y empecé a besarla en la boca , mi lengua se hundía en su boca y nuestras salivas se juntaban en el éxtasis del momento, ella me acariciaba la nuca mientras me pedía mas y mas, hasta que eyacule en su interior.

Me contó que era viuda desde hacia 3 años y que de ahora en más estaba dispuesta a vivir lo que le quedaba de vida en un constante disfrute, que no estaba dispuesta a dejar pasar la vida.

Nos seguimos viendo y hasta logré penetrarla por el ano, algo que al principio le parecía imposible de hacer, se convirtió en uno de sus más grandes placeres, juntos experimentamos el sexo en un clima de cariño, discreción y mucho respeto que es la base de todas las relaciones.

Compartiendo un Secreto

11 de Marzo de 2009

La historia que relataré es verdadera: Mi suegra y yo siempre nos hemos llevado muy bien, atenciones por parte de los dos, amistad, confianza, etc. Al transcurrir el tiempo fuimos tomando mas confianza entre nosotros y así algunas veces en las cuales nos quedábamos a dormir en su casa o ella en la mía, la podía observar en ropa interior o de dormir. Poco a poco fui observando que poseía muy lindas piernas, buenos senos y un cuerpo atractivo, a pesar de su edad. (Ella tiene actualmente 58, yo 39 y mi suegro 65). Después yo me fijaba o trataba de sorprenderla en ropa interior o trataba de tener algún tipo de contacto o roce con ella. También nuestras conversaciones, cuando nos encontrábamos solos eran poco a poco más fuertes, en lo que se refiere al sexo y lo platicábamos a menudo. De esta forma, con el correr del tiempo yo me encargaba de hacerle algunas friegas y masajes en su espalda, brazos y piernas, o bien, revisarle los pies para tratarle alguna uña, masajes, etc. Realizando estas prácticas, yo, cada vez me acercaba a sus zonas íntimas (senos, entre las piernas muy cerca de su vagina y las nalgas) ante lo cual yo me daba cuenta que cada vez me era posible tocar más y más. También cuando le revisaba los pies, ya me era posible ver con toda calma sus calzones y todo lo que ocultaba bajo sus faldas. Esta práctica me excitaba mucho y me las arreglaba para conducir las conversaciones en torno al sexo y sus variantes. De esta forma ya hablábamos de ciertas posiciones, masturbación, exhibicionismo, sexo anal, etc. Temas que yo sabía que mi suegro jamas los llegaría a hablar con nadie. Así, gradualmente mi suegra comenzó a mostrarme cada vez más sus secretos, de la misma forma que comenzó a cambiar su vestuario, sobre todo, su ropa interior, la cual era cada vez más sexy. A estas alturas yo le acariciaba los pechos con la excusa de echarle alguna crema, yo disfrutaba mucho esta práctica tomándola siempre por atrás ya que a ella le daba vergüenza que se los viera y así aprovechaba de rozar mi cuerpo contra sus nalgas. Cuando le revisaba los pies ella abría las piernas descuidadamente y yo tenía a mi disposición, sin ninguna reserva, la vista de sus piernas y en especial de su vagina, cubierta ahora por diminutos y transparentes calzones. Así, ella llegó a contarme que toda su vida vió al sexo como algo que se debía ocultar, que jamas tocó estos temas con su esposo (cosa que yo ya me lo imaginába) y que al final de cuentas yo era la única persona con la cual conversaba de esto y que le gustaba aprender situaciones que ella jamás viviría; yo para mis adentros solo deseaba tener la oportunidad de realizar sus fantasías sexuales y las mías también, ya que me la imaginaba totalmente inexperta en estas lides. Pasaba el tiempo y ella siempre me invitaba a su casa cuando estaba sola o llegaba a mi casa cuando yo también estaba solo y yo ya disfrutaba viendo su cuerpo y sus calzones totalmente mojados. A la menor oportunidad ella se recostaba y yo recorría su cuerpo con supuestos masajes, los cuales ahora eran caricias, de esta forma poco a poco comenzé a tocar sus labios vaginales, primero sobre su calzón y después mis dedos se metían bajo sus delgadas prendas, mis dedos quedaban totalmente mojados por ella y mi pene totalmente erecto, ante lo cual yo me las ingeniaba para que ella se diera cuenta de esto, ya sea mediante roces y la simple vista a través de mi ropa. Así logre que ella alcanzara varios orgasmos y tácitamente, éramos cómplices de esta situación. Cuando estábamos con otras personas, de una u otra forma ella se las arreglaba para abrir sus piernas y mostrarme sus encantos. Ya hablábamos de que estas prácticas a ella le hacían muy bien, porque su organismo comenzaba a producir algunas hormonas que su cuerpo ya había dejado de hacerlo, etc. Un día le saqué los calzones y comencé a acariciar su ano, después de haber jugado un buen rato con su conchita, la note excitada como nunca y la masturbe análmente. Lubriqué mis dedos y se los introduje alternadamente, hasta que logré introducirle dos dedos al mismo tiempo, su orificio estaba muy dilatado y suave, producto de la crema aplicada, ella gemía y su respiración se tornó muy brusca, yo le dije que yo no aguantaba más y que necesitaba poseerla, que si ella no lo consentía la iba a violar de todas formas, ella contestó que podía hacerlo por el ano, ya que su esposo jamás la había tomado por ahí y que según una conversación anterior de esta forma su cuerpo absorbería mi semen y con ello proteínas y hormonas que mi cuerpo producía. Yo me desvestí rápidamente mientras ella ondulaba su lindo y grande culo, puse la cabeza de mi pene, el cual estaba totalmente erecto, a la entrada de su ano y comencé a presionar hacia adentro, mi suegra comenzó a gritar de placer y le introduje el pene hasta el fondo, su ano estaba muy dilatado y lubricado. Sentí como ella estaba teniendo un orgasmo y yo le deposité todo el semen de mis bolas dentro del ano, fue una sensación inolvidable, y nos mantuvimos unidos un buen rato, ella ahora acostada boca abajo en la cama y yo sobre ella; luego noté que mi erección declinaba y fui a asearme un poco, regresé y al verla tendida sobre la cama con sus ropas totalmente revueltas mi pene se erectó nuevamente, la visión realmente era muy excitante, me acerque a ella y la comencé a acariciar, ella reacciono abriendo sus piernas, la puse de espaldas y se encontraron nuestras miradas, pude ver que estaba totalmente excitada, muy caliente. Yo estaba de pié y ella podía observar mi pene frente a ella, deseándola, amenazándola con otra embestida. La hice sentarse y le introduje el pene en su boca, ella lo recibió primero suavemente y luego trato de tragárselo entero, me dijo que quería hacer un pacto, que quería ser la mujer mas puta que pisara la tierra, que yo le hiciera todo lo que se me ocurriera, que ella necesitaba gozar de todo lo que se perdió y privó durante su vida, así entre palabras y gemidos yo eyaculé dentro de su boca, la cara de excitación de mi suegra en esos momentos fue indescriptible y tragó todo lo que le deposité. Descansamos un momento y ella fue a cambiarse ropa, se puso unas medias y portaligas negros, una blusa trasparente y una falda, la cual, se tomó con un cinturón para que le quedara como minifalda. La visión fue magnífica, se paseó por el dormitorio para que pudiera admirarla y luego me dijo que fuéramos a la sala de estar, sus piernas se veían muy bonitas, su culo precioso y al agacharse descuidadamente se veía su conchita muy dilatada. Yo me senté en el sofá y me agarre el pene y comencé a ofrecérselo recostado en el sofá. Ella montó sobre mi y le ensarté el pene de un golpe, mi suegra dio un grito, yo la tomé de las cadera y comencé a moverme totalmente caliente. Ella comenzó a gritar que jamás soñó con tener un pene tan grande dentro de ella, que sentía que le abría las carnes, yo me daba cuenta que cuando se lo clavaba hasta el fondo ella sentía la estocada y eso me excitó mucho, era como estar saboreando su virginidad, y en efecto, eso era lo que estaba haciendo, por tamaño y por acción no me cupo ninguna duda que mi querida suegrita, por primera vez, estaba sintiendo aquellas sensaciones y era yo el que se las estaba proporcionando. La tomé repetidas ocasiones y de diferentes formas, dentro de su cama, la cocina, el baño, por toda la casa, la disfruté de muchas maneras y ella se entregó totalmente incondicional, nos abandonamos a la lujuria, nos excitó de sobremanera la relación de suegra- yerno que existía entre nosotros. Desde ese día, cada vez que podemos, nos entregamos a diferentes juegos eróticos, los cuales nos hacen muy bien a los dos y damos rienda suelta a nuestras fantasías sexuales. Por lo anteriormente narrado, me considero un hombre muy afortunado, porque entre mi suegra y mi esposa, la cual también es muy caliente, cumplo los sueños y deseos secretos, los cuales yo sé que para muchos hombres son solo eso, sueños. Pero uno debe tratar de alcanzar los sueños, con inteligencia, perseverancia y un poco de audacia se pueden convertir en realidad. La historia que narré es totalmente real y la quisimos compartir con ustedes, ya que ahora estoy escribiendo junto a mi querida suegrita. También les queremos contar que regularmente visitamos esta página en busca de “emociones” y que desde aquel día memorable se van a cumplir tres años.